Venganza · Historia

Una trampa cruel en prisión desata una venganza que nadie vio venir

Una trampa cruel en prisión desata una venganza que nadie vio venir — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Siena fue derribada cruelmente en el patio de la cárcel, pensó que todo estaba perdido. Pero la intervención de Marta desató una cadena de secretos que cambiaría el destino de ambas para siempre.

La verdad oculta en el pabellón

El incidente del patio dejó a Brígida en la enfermería y a Marta en régimen de aislamiento estricto. Siena, por su parte, fue recluida en su celda, temblando por las repercusiones que inevitablemente vendrían. Sin embargo, el verdadero peligro no venía de los golpes, sino de los secretos. Esa misma noche, un trozo de papel doblado se deslizó sigilosamente bajo la puerta de hierro de su celda. Con el corazón en un puño, Siena lo desdobló bajo la tenue luz de la luna que se filtraba por los barrotes.

La nota, escrita con una caligrafía firme y apresurada, decía: "Marta no te defendió por casualidad. Ella sabe quién te tendió la trampa fuera. El director de la prisión está compinchado con tu exjefe para que nunca salgas viva de aquí. No confíes en la comida de mañana".

Una trampa cruel en prisión desata una venganza que nadie vio venir

El aire pareció congelarse en los pulmones de Siena. Su mente regresó al bufete de abogados donde trabajaba antes de ser acusada de desfalco. Su exjefe, un hombre de gran influencia política, la había utilizado como chivo expiatorio. ¿Cómo podía una reclusa como Marta saber tanto sobre su caso? La respuesta era aterradora: Marta no era una presa común; era una exdetective que había caído en desgracia intentando destapar la misma red de corrupción.

Al día siguiente, el ambiente en el comedor era tenso, casi eléctrico. Clara, privada de la protección de Brígida, se acercó a la mesa de Siena con el rostro demacrado y la voz temblorosa.

—Tienes que salir de aquí hoy mismo, Siena —susurró Clara, mirando nerviosa a los lados—. Brígida ha vuelto de la enfermería y ha pagado a los guardias del turno de noche. No van a hacer rondas en el ala de las duchas. Quieren silenciarte para siempre.

Siena comprendió que su tiempo se había agotado. Estaba atrapada en una red de mentiras y violencia, y la única persona que podía ayudarla estaba bajo llave en una celda de castigo.

Estaba atrapada en una red de mentiras y violencia, y la única persona que podía ayudarla estaba bajo llave en una celda de castigo.