Traición · Historia

Tras años de silencio en prisión, Jara descubre la dolorosa verdad detrás de su traición

Tras años de silencio en prisión, Jara descubre la dolorosa verdad detrás de su traición — Parte 2
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Anteriormente: Jara pensó que su estancia en prisión no podía empeorar, hasta que un brutal altercado en el patio reveló una verdad que cambiaría su vida para siempre.

La confesión entre las sombras

El eco del cuerpo de Begoña golpeando el suelo aún resonaba cuando las alarmas de la prisión comenzaron a aullar. Las reclusas se dispersaron presas del pánico, sabiendo que los guardias no tardarían en llegar para imponer el orden con dureza. Jara respiraba agitadamente, con los nudillos ensangrentados y la adrenalina fluyendo por sus venas.

Clara se acercó rápidamente a ella, tomándola del brazo con una firmeza que contrastaba con su aspecto frágil. Sus ojos grises, cansados por los años, reflejaban una angustia profunda.

Tras años de silencio en prisión, Jara descubre la dolorosa verdad detrás de su traición
—Tienes que escucharme antes de que nos encierren en aislamiento —susurró Clara con urgencia—. Begoña no te odia por casualidad. Su hermano es el hombre que te tendió la trampa para que acabaras aquí. Ella sabe perfectamente quién eres.

Jara sintió que el suelo se abría bajo sus pies. Durante tres largos años había intentado comprender por qué el destino se había ensañado con ella, una simple mecánica que se vio envuelta en un delito de tráfico de influencias y contrabando que no comprendía. Todo encajaba. El cliente que la contrató para reparar aquel vehículo de lujo era el hermano de Begoña, un poderoso empresario con conexiones políticas.

—¿Cómo sabes todo eso, Clara? —preguntó Jara, retrocediendo un paso, desconfiada—. Tú solo eres la encargada de la limpieza. ¿Por qué te arriesgas por mí?

Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas arrugadas de la anciana mientras los pasos apresurados de los guardias se escuchaban cada vez más cerca en el pasillo exterior.

—Porque yo te dejé en aquel orfanato hace veinticinco años, hija mía —confesó Clara con la voz quebrada—. He cometido muchos errores en mi vida, pero cuando me enteré de lo que te habían hecho, busqué la forma de entrar aquí para protegerte. Begoña y su familia querían asegurarse de que nunca salieras viva de esta prisión.

Begoña y su familia querían asegurarse de que nunca salieras viva de esta prisión.