Un desconocido me defendió del matón del instituto y desenterró un doloroso pasado
Anteriormente: Cuando Sergio me tiró los libros al suelo para humillarme frente a todos, no esperaba que Martín apareciera. Su intervención no solo me salvó, sino que desenterró un secreto familiar que lo cambiaría todo.
El silencio en el aparcamiento era absoluto. Sergio, al verse acorralado y superado por la firmeza de Martín, murmuró un insulto inaudible y se retiró rápidamente junto a sus amigos, tratando de salvar el poco orgullo que le quedaba. La multitud se dispersó con rapidez, temerosa de verse involucrada en un problema mayor. Martín, suspirando profundamente, se agachó junto a Lucía para ayudarla a recoger los últimos folios empapados.
—Muchas gracias —susurró Lucía con la voz temblorosa, limpiándose el barro de las rodillas—. No tenías por qué hacer eso. Ese chico es un peligro.

—Nadie debería pasar por algo así sola, y menos tú, Lucía —respondió Martín, mirándola fijamente a los ojos.
La joven se quedó paralizada al escuchar su nombre en labios de aquel desconocido. ¿Cómo podía saber quién era? Antes de que pudiera formular la pregunta, Martín metió la mano en el bolsillo de su sudadera y extrajo una fotografía antigua y gastada por el paso del tiempo. Con dedos temblorosos, se la entregó a la chica.
El secreto del pasado
Al mirar la imagen, el corazón de Lucía dio un vuelco. En la fotografía aparecía su madre, muchos años más joven y con una sonrisa radiante que hacía tiempo no veía en su rostro, abrazada a un Martín lleno de vida. Lucía miró alternativamente la foto y al hombre que tenía delante, dándose cuenta de que compartían los mismos ojos oscuros y profundos.
Tu madre y yo nos amábamos profundamente, pero tu abuelo, don Lorenzo, jamás aceptó que un humilde mecánico estuviera con su única hija. Cuando se enteró de que ella estaba embarazada de ti, utilizó todo su poder y dinero para alejarme, amenazando con destruir a mi familia si no desaparecía.
Las palabras de Martín cayeron como un jarro de agua fría sobre Lucía. Toda su vida le habían dicho que su padre las había abandonado voluntariamente. La verdad que se revelaba ante ella tambaleaba los cimientos de su existencia. Pero antes de que pudiera procesar la magnitud de la revelación, un elegante coche negro de alta gama frenó bruscamente junto a ellos.
”Pero antes de que pudiera procesar la magnitud de la revelación, un elegante coche negro de alta gama frenó bruscamente junto a ellos.