Traición · Historia

Un padrastro sin piedad arroja a su hijastra al mar y desata una venganza familiar

Un padrastro sin piedad arroja a su hijastra al mar y desata una venganza familiar — Parte 2
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Anteriormente: Valeria, una soldado herida en combate, fue traicionada por su propio padrastro en alta mar. Lo que el hombre no esperaba era que su hermano menor arriesgaría todo para salvarla.

El regreso del abismo

Sin perder un segundo, Mateo se lanzó al agua helada. Nadó con desesperación hacia el fondo, donde la silueta de su hermana comenzaba a desvanecerse. Con un esfuerzo sobrehumano, logró liberar a Valeria de la silla de ruedas y la arrastró de vuelta a la superficie. Ambos tosían y temblaban de frío cuando lograron subir a la plataforma de popa del yate, exhaustos y aterrorizados por lo que acababa de ocurrir.

Sin embargo, la tregua duró poco. Al levantar la vista, se encontraron con una escena de pesadilla. Aurelio, empapado pero con una expresión de pura maldad en el rostro, ya estaba a bordo. A su lado, dos de sus guardaespaldas personales los apuntaban con armas de fuego. La trampa se había cerrado sobre los hermanos.

Un padrastro sin piedad arroja a su hijastra al mar y desata una venganza familiar
—¿De verdad pensaste que un niño disfrazado de héroe podría derrotarme? —escupió Aurelio, mientras se secaba el rostro con un pañuelo—. Llamaré a la policía ahora mismo. Les diré que tu hermano tuvo un brote psicótico, te empujó al mar y yo intenté salvarte. Nadie dudará de mi palabra.

Mateo abrazó a Valeria, sintiendo que el cañón del arma de Aurelio apuntaba directamente a su cabeza. El pánico lo paralizaba. Estaban en medio del mar, sin testigos y rodeados por hombres armados listos para ejecutar la mentira perfecta de su padrastro. Fue en ese momento de absoluta oscuridad cuando Valeria se inclinó hacia el oído de su hermano y le susurró unas palabras que cambiaron las reglas del juego por completo:

—Mateo, mantén la calma y mírame bien. El juego de Aurelio termina hoy.

Antes de que Mateo pudiera procesar el mensaje, Valeria colocó sus manos sobre los brazos de la silla de ruedas auxiliar del yate y, ante la mirada atónita de todos los presentes, comenzó a ponerse de pie por sus propios medios, con una postura firme y militar.

El juego de Aurelio termina hoy.Antes de que Mateo pudiera procesar el mensaje, Valeria colocó sus manos sobre los brazos de la silla de…