Un simple bocadillo a un anciano desató una tormenta que cambió mi vida
Anteriormente: Olivia solo quería ayudar a un anciano hambriento en una tarde fría. Al día siguiente, la policía llama a su puerta con una revelación que cambiará su vida para siempre.
La revelación de la oficial Gracia dejó a Olivia sin aliento, pero la situación empeoró en segundos. Un elegante coche negro se detuvo frente a la modesta casa, y de él descendieron Julián y Sofía, los codiciosos hijos de Eduardo. Con rostros cargados de altivez y desprecio, acusaron directamente a Olivia de haberse aprovechado de la vulnerabilidad de su padre para robarle.
La falsa acusación
—Esa muerta de hambre se ha quedado con el anillo de zafiros de nuestra madre. ¡Se lo robó mientras fingía ser una buena samaritana! —gritó Sofía, señalando a Olivia con rabia.
A pesar de las protestas de inocencia de Olivia y de la desesperada defensa de su madre, Irene, la policía se vio obligada a proceder con un registro de la vivienda. Dos agentes entraron en el pequeño piso, revolviendo cajones y armarios bajo la mirada satisfecha de los hermanos De La Vega.

La tensión en el ambiente era insoportable. Olivia contenía las lágrimas, rezando para que esta pesadilla terminara pronto. Sin embargo, el destino le tenía preparada una jugada cruel. Uno de los policías regresó de la habitación de la joven sosteniendo una pequeña y polvorienta caja de terciopelo azul.
—He encontrado esto escondido en el armario de la joven —anunció el agente, mostrando la caja.
Al abrirla, un destello azul iluminó la estancia: era el valioso anillo de zafiros. Olivia sintió que el suelo se abría bajo sus pies. Ella jamás había visto ese joyero. ¿Cómo era posible que estuviera allí? Julián sonrió con malicia y exigió el arresto inmediato de Olivia por robo agravado. La oficial Gracia, con un gesto de profunda decepción, sacó las esposas y ordenó a Olivia que se diera la vuelta.
”La oficial Gracia, con un gesto de profunda decepción, sacó las esposas y ordenó a Olivia que se diera la vuelta.