Una presa defiende a una inocente y desata una peligrosa venganza tras las rejas
Anteriormente: Cuando Elena decidió interponerse entre la brutal matona de la prisión y una asustada joven recién llegada, no imaginaba que ese golpe desataría una red de corrupción que amenazaría su propia vida.
El precio de la justicia
La victoria en el comedor fue efímera. Pocos minutos después del altercado, las alarmas resonaron en todo el bloque y las porras de los guardias comenzaron a golpear las rejas. Elena no fue llevada a la enfermería, sino arrastrada directamente a las celdas de aislamiento por el sargento Romero, un oficial conocido por su brutalidad y sus turbios negocios dentro del penal. El calabozo estaba oscuro, frío y olía a encierro prolongado, pero Elena no temía a la oscuridad; temía lo que vendría después.
A medianoche, el chirrido de la pesada puerta de hierro la despertó. Romero entró solo, sin testigos. En lugar de golpearla, sacó su teléfono personal y lo sostuvo frente al rostro de Elena. La pantalla iluminó la penumbra de la celda mostrando una fotografía reciente de Lucía, la hermana menor de Elena, saliendo de su trabajo en una panadería de Madrid.

«Has cometido un error monumental, Elena», susurró Romero con una tranquilidad que helaba la sangre. «Sara trabaja para mí, y la mocosa a la que defendiste tiene algo que me pertenece por derecho. Al meter tus narices donde no debes, has puesto en peligro un trato de miles de euros»..
Elena apretó los puños, sintiendo cómo el pánico amenazaba con paralizarla. Su hermana era lo único limpio que le quedaba en el mundo, su única motivación para cumplir su condena y salir de allí.
«¿Qué es lo que quieres?», preguntó Elena, tratando de mantener la voz firme a pesar del temblor de su cuerpo.
Romero sonrió con malicia, sabiendo que la tenía acorralada.
«Quiero que uses la confianza que te has ganado con Tara para averiguar dónde escondió su padre el dinero antes de que lo detuvieran. Si no consigues esa información en cuarenta y ocho horas, tu hermana tendrá un trágico accidente de tráfico. Tú decides si quieres ser una heroína muerta o una mujer inteligente».
”Tú decides si quieres ser una heroína muerta o una mujer inteligente».