Mi propia familia me encerró en prisión, pero no esperaban que sobreviviera para vengarme
El desafío en el patio de cemento
El sol de la tarde caía implacable sobre el patio de la prisión de Cruz del Sur, calentando el cemento hasta hacerlo casi insoportable. Inés, una joven de veintinueve años de complexión atlética y con el cabello castaño recogido en una coleta alta, ignoraba el calor sofocante. Concentrada únicamente en el ritmo de su propia respiración, realizaba una serie de flexiones perfectas sobre el suelo polvoriento. Para ella, mantener el cuerpo activo era la única forma de no perder la cordura en aquel infierno de rejas y alambre de espino.
De repente, una sombra masiva se proyectó sobre ella. Antes de que pudiera reaccionar, un cubo de agua sucia y helada cayó directamente sobre su espalda, cortándole la respiración por un instante. Inés se detuvo, con los músculos tensos, mientras las risas burlonas de varias reclusas rompían el silencio del patio. Al levantar la vista, se encontró con la mirada desafiante de Dolores, una reclusa robusta con el cabello rubio y rapado por los lados, conocida por gobernar el patio con mano de hierro.

—Te daré tres movimientos de ventaja —dijo Dolores con una sonrisa cruel—. Aguanta los tres y este sitio será tuyo.
Inés no lo dudó. Se puso en pie de un salto, con la mirada fija en su oponente. Dolores lanzó un derechazo brutal con la fuerza de un mazo, pero Inés, gracias a sus reflejos entrenados, se agachó con rapidez esquivando el golpe. Sin perder un segundo, contraatacó con un golpe seco en la mejilla de Dolores, haciéndola tambalearse. El patio estalló en gritos de asombro. "¡Dale una paliza!", aullaban las reclusas, sedientas de espectáculo.
Furiosa por la humillación, Dolores arremetió de nuevo y logró atrapar los brazos de Inés, inmovilizándola con su enorme peso. Sin embargo, la agilidad de la joven fue superior: con un movimiento rápido y preciso, Inés lanzó un rodillazo directo al estómago de Dolores. La enorme mujer se dobló de dolor y cayó de rodillas sobre el barro del patio, completamente derrotada. Las reclusas comenzaron a vitorear a la nueva campeona, mientras una guardia de uniforme oscuro observaba desde la distancia, manteniendo una calculada neutralidad.
”Las reclusas comenzaron a vitorear a la nueva campeona, mientras una guardia de uniforme oscuro observaba desde la distancia, manteniendo…