Traición · Historia

Mi propia familia me encerró en prisión, pero no esperaban que sobreviviera para vengarme

Mi propia familia me encerró en prisión, pero no esperaban que sobreviviera para vengarme — Parte 2
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Anteriormente: Inés fue traicionada y enviada a prisión por un crimen que no cometió. Tras sobrevivir al ataque de la reclusa más peligrosa, descubrirá una conspiración que cambiará su destino para siempre.

La traición tiene dos caras

La victoria en el patio le otorgó a Inés un respeto inmediato entre las reclusas, pero también atrajo nuevas sombras. Esa misma noche, mientras el silencio dominaba los pasillos de la prisión, Dolores buscó a Inés en la penumbra de las duchas comunes. Inés se puso en guardia, esperando un nuevo ataque, pero la actitud de la imponente mujer era completamente diferente. Su mirada, antes llena de soberbia, ahora reflejaba una profunda desesperación y arrepentimiento.

—No quería hacerlo, Inés —susurró Dolores con la voz quebrada por el llanto—. Tu hermana Laura me tiene amenazada. Si no acababa contigo aquí dentro, sus cómplices en el exterior harían daño a mi pequeña hija.

Inés sintió que el frío del penal se filtraba hasta sus huesos. Sabía que su hermana Laura la había traicionado para quedarse con la herencia familiar y enviarla a prisión por un fraude que no cometió, pero no imaginaba que su crueldad llegará tan lejos. Sin embargo, la revelación de Dolores no terminó ahí. Con mano temblorosa, la reclusa extrajo un papel arrugado que guardaba en su calzado y se lo entregó a Inés.

Mi propia familia me encerró en prisión, pero no esperaban que sobreviviera para vengarme
—Tu hermana no actúa sola. La persona que la está ayudando desde afuera es alguien que tú conoces muy bien. Mira ese nombre.

Al desdoblar el papel bajo la tenue luz de la bombilla, Inés sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Escrito con tinta azul estaba el nombre de Mateo, su prometido, el hombre que supuestamente estaba luchando en los tribunales para demostrar su inocencia. Todo había sido una farsa macabra planeada por las dos personas en las que más confiaba en el mundo. Dolores, conmovida por la traición, le confesó que guardaba grabaciones de las llamadas de Laura en un teléfono móvil oculto en su celda, pruebas suficientes para destruir la conspiración. Pero sacarlas de la prisión parecía una misión casi imposible.

Pero sacarlas de la prisión parecía una misión casi imposible.