Un soldado regresa a tiempo para salvar a su hermana de un monstruo influyente
El ataque en la penumbra del hospital
Elena acomodó su bata blanca sobre el uniforme de color azul cielo, tratando de calmar el temblor de sus manos. Llevaba meses recopilando pruebas del fraude millonario que su exesposo, el respetado cirujano jefe Carlos, estaba cometiendo dentro del hospital. Pero esa tarde, el silencio del pasillo del sótano se rompió con pasos apresurados. Carlos apareció de la nada, con los ojos inyectados en sangre y una furia incontenible. Sin mediar palabra, la acorraló contra la pared y le arrebató la carpeta de documentos que ella sostenía firmemente.
Cuando Elena intentó recuperarla, Carlos la empujó con una violencia desmedida. Ella cayó de espaldas sobre el frío suelo de baldosas pulidas. Antes de que pudiera reaccionar, el hombre plantó su zapato de diseño sobre el pecho de Elena, ejerciendo una presión insoportable que le impedía respirar. El pánico se apoderó de ella al sentir que sus costillas amenazaban con romperse bajo el peso de su agresor.

—¡Ahhh! ¡Ayuda! —gritó Elena con las pocas fuerzas que le quedaban en los pulmones, sintiendo que el aire se le escapaba por completo.
Justo cuando la oscuridad comenzaba a nublar su vista, un eco de pasos firmes y un ladrido ensordecedor resonaron al final del pasillo. Un hombre con uniforme militar de camuflaje corría a toda velocidad junto a un imponente pastor alemán.
—¡Eh! ¡Suéltala! —rugió la voz potente y furiosa del soldado.
Era Mateo, el hermano de Elena, que acababa de regresar de su despliegue militar. Sin dudarlo, Mateo se abalanzó sobre Carlos y le propinó un puñetazo devastador en el rostro que lo hizo tambalearse. Acto seguido, una patada precisa en el pecho envió al cirujano volando hacia atrás, estrellándose contra el suelo. El pastor alemán, Kaiser, se colocó sobre el agresor, mostrando sus colmillos con un gruñido feroz que paralizó a Carlos por completo.
”El pastor alemán, Kaiser, se colocó sobre el agresor, mostrando sus colmillos con un gruñido feroz que paralizó a Carlos por completo.