La reclusa que defendió a una inocente descubrió un secreto que cambió su destino
El patio del Centro Penitenciario de Soto del Real era un desierto de hormigón gris bajo un cielo encapotado que amenazaba tormenta. Para Amalia, una joven reclusa de cabello rubio fresa, el pequeño lienzo que sostenía entre sus manos era el único refugio de color en medio de la monotonía carcelaria. Con trazos suaves, intentaba plasmar un paisaje lejano, ajeno al ruido de las cadenas y los gritos de las demás presas. Sin embargo, la paz en un lugar así es un lujo que rara vez se tolera en este rincón del mundo.
De repente, la sombra de Roxanne, una reclusa corpulenta y temida por su crueldad, se proyectó sobre el lienzo. Sin mediar palabra, Roxanne levantó un bote de pintura verde industrial y lo vació por completo sobre la cabeza de Amalia, empapando su cabello y arruinando su obra en un segundo.

Ahora estás mejor, pintora de pacotilla,
se mofó Roxanne, desatando las risas burlonas de sus secuaces.
Amalia se quedó paralizada, temblando mientras las lágrimas se mezclaban con la pintura pastosa que resbalaba por sus mejillas. Fue en ese instante cuando Diana, una interna de mirada decidida vestida con el uniforme naranja, intervino. Con un movimiento rápido y felino, Diana se acercó y de un manotazo arrojó lejos el bote de pintura de Roxanne.
Basta,
sentenció Diana, interponiéndose entre ambas con valentía.
Roxanne, enfurecida por el inesperado desafío, dio un paso al frente invadiendo el espacio de Diana con toda su superioridad física.
¿Quieres ocupar su lugar, listilla?
siseó Roxanne antes de abalanzarse con violencia sobre ella.
Pero Diana estaba más que preparada. Esquivando la embestida con agilidad, esquivó el primer golpe y lanzó una contraofensiva implacable. Dos puñetazos rápidos y un golpe certero en la mandíbula enviaron a Roxanne directamente al suelo de grava. Mientras la agresora se quejaba de dolor, Diana se volvió hacia la atónita Amalia.
Ve a limpiarte eso,
le ordenó en voz baja, tomándola firmemente del brazo para sacarla de allí antes de que los guardias del penal intervinieran.
”Mientras la agresora se quejaba de dolor, Diana se volvió hacia la atónita Amalia.Ve a limpiarte eso,le ordenó en voz baja, tomándola fir…