La reclusa que defendió a una inocente descubrió un secreto que cambió su destino
Anteriormente: Cuando Diana defendió a Amalia de los abusos de Roxanne en el patio de la prisión, no imaginaba que ese acto de valentía desenterraría un secreto del pasado que cambiaría sus vidas para siempre.
Un Secreto Entre las Sombras
Diana guio a Amalia apresuradamente hacia las duchas comunes del pabellón, que a esa hora de la tarde se encontraban completamente desiertas. Mientras Amalia intentaba quitarse la densa capa de pintura verde bajo el agua fría, el temblor de su cuerpo delataba un pánico profundo. Diana observaba con cautela la entrada del baño, atenta a cualquier represalia inmediata de la peligrosa banda de Roxanne.
De repente, un tintineo metálico resonó sobre las baldosas húmedas. Un pequeño relicario de plata, que Amalia llevaba oculto bajo su camiseta, se había desprendido de su cadena rota y se había abierto al golpear el suelo. Diana se agachó para recogerlo, pero al limpiar el agua de la superficie acristalada, se quedó sin respiración. Dentro del relicario había una fotografía antigua y desgastada de una mujer joven sonriendo con un bebé en brazos. Era la misma fotografía que Diana guardaba en su mente desde hacía quince años: la única foto de su propia madre.

¿De dónde has sacado esto?
preguntó Diana, con la voz quebrada y los ojos fijos en la imagen familiar.
Amalia, secándose el rostro con una toalla áspera, la miró con desconcierto y temor ante su repentina seriedad.
Me lo dio mi madre adoptiva antes de morir,
confesó Amalia en un susurro apenas audible.
Me dijo que mi verdadera familia me había estado buscando desde que me separaron de ellos en un hogar de acogida. ¿Por qué lo preguntas?
El impacto de la revelación golpeó a Diana con la fuerza de un huracán. La joven desamparada a la que acababa de defender de una paliza era, en realidad, su hermana menor, Lucía, a quien el sistema de adopciones les había arrebatado tras la tragedia familiar que destruyó su hogar. Antes de que Diana pudiera asimilar el descubrimiento y revelar su identidad, las alarmas de la prisión comenzaron a aullar con fuerza. Un motín violento había estallado en el ala oeste, sumiendo el pasillo exterior en el caos absoluto. Pocos segundos después, la puerta de las duchas se abrió de golpe. Roxanne, con el rostro ensangrentado y armada con un pincho carcelario, entró dispuesta a todo.
”Roxanne, con el rostro ensangrentado y armada con un pincho carcelario, entró dispuesta a todo.