Me encerraron por un crimen que no cometí y ahora intentan silenciarme para siempre
El precio de la supervivencia en Soto del Real
El sol de justicia caía sobre el patio de cemento de la prisión de Soto del Real, un desierto de hormigón rodeado por altas vallas coronadas con espinosas concertinas. Para Sara, cada minuto en aquel lugar era una batalla por mantener la cordura. Había sido condenada injustamente por un delito financiero que no cometió, traicionada por el hombre al que amaba. Pero en este patio, los títulos universitarios y la inocencia no valían nada; solo importaba la fuerza bruta.
Begoña, una reclusa corpulenta con un historial violento que intimidaba a todo el pabellón, decidió que Sara era su nuevo objetivo. Con su camiseta gris de tirantes y sus pantalones azules, se plantó frente a ella con una mirada cargada de desprecio. Las demás internas formaron rápidamente un círculo silencioso, sabiendo que intervenir solo empeoraría las cosas.

«¿Te crees muy lista, pija de ciudad? Aquí no eres nadie», siseó Begoña antes de lanzarse al ataque.
El primer puñetazo de Begoña fue un directo salvaje dirigido al rostro de Sara. Pero Sara, que había practicado artes marciales desde su adolescencia para combatir el estrés, reaccionó por puro instinto. Esquivó el golpe con un movimiento fluido de cabeza. Begoña, enfurecida por haber fallado, lanzó un segundo derechazo con un rugido de frustración. Sara desvió el golpe con el antebrazo y contraatacó con un golpe seco y preciso en el esternón de su oponente.
Begoña se tambaleó, pero la rabia nubló su juicio. Lanzó una patada lateral desesperada. Sara leyó el movimiento al instante, dio un paso lateral para evadir el impacto y descargó una patada de contraataque con toda su alma. El golpe conectó de lleno, enviando a Begoña directamente al duro suelo del patio. Un murmullo de asombro recorrió la multitud de presas. Sara había ganado la pelea, pero sabía que acababa de firmar su sentencia de muerte.
”Sara había ganado la pelea, pero sabía que acababa de firmar su sentencia de muerte.