Traición · Ficción breve

Descubrí a mi prometida atacando a mi abuela y desenterré un terrible secreto

Descubrí a mi prometida atacando a mi abuela y desenterré un terrible secreto — Parte 1
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El regreso a la mansión de los secretos

La tarde caía sobre la elegante urbanización de las afueras de Madrid, tiñendo de tonos dorados las ventanas de la majestuosa mansión de la familia Aldama. Ricardo avanzaba por el camino de piedra con el corazón ligero y una sonrisa en el rostro. Entre sus manos sostenía un fragante ramo de claveles blancos, las flores favoritas de su abuela Clara, la mujer que lo había criado con devoción infinita tras la pérdida de sus padres. Aquel día debía ser de celebración; Ricardo planeaba anunciar formalmente su compromiso con Sabrina, la bella y refinada mujer que parecía haber devuelto la alegría al hogar familiar.

Sin embargo, al empujar la pesada puerta de roble del vestíbulo, un escalofrío recorrió su columna vertebral. El silencio habitual de la gran residencia estaba roto por el eco de gritos ásperos y violentos. Al dar unos pasos sobre el pulido suelo de travertino, la escena que se desplegó ante sus ojos lo dejó petrificado. Su abuela Clara yacía en el suelo, indefensa, aferrando su bastón de madera con nudillos blancos, mientras las lágrimas surcaban su rostro arrugado.

Descubrí a mi prometida atacando a mi abuela y desenterré un terrible secreto

Sobre ella, desprovista de toda la elegancia que solía fingir, se encontraba Sabrina. Ataviada con un sofisticado vestido verde oscuro, la joven agredía físicamente a la anciana, sacudiéndola con una saña inexplicable.

¡Firma de una vez, vieja estúpida! ¡No me vas a arruinar la vida ahora que estoy tan cerca!
gritaba Sabrina con los ojos desorbitados por la codicia.

El impacto de la traición hizo que el ramo de claveles se deslizara de los dedos de Ricardo, esparciéndose por el frío mármol. Al ver que Sabrina levantaba la mano para asestar otro golpe a la anciana, la parálisis de Ricardo se transformó en una furia ciega. Se lanzó hacia adelante como un torbellino. Con un movimiento rápido y desesperado, aferró a Sabrina por su cabello oscuro y la apartó con brutalidad de su abuela. Antes de que ella pudiera reaccionar, Ricardo le propinó un golpe certero en el rostro que la envió al suelo, y luego la apartó de una patada defensiva, colocándose como un escudo humano ante Clara.

Antes de que ella pudiera reaccionar, Ricardo le propinó un golpe certero en el rostro que la envió al suelo, y luego la apartó de una pa…