Traición · Ficción breve

Descubrí a mi prometida atacando a mi abuela y desenterré un terrible secreto

Descubrí a mi prometida atacando a mi abuela y desenterré un terrible secreto — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Ricardo regresó a la mansión familiar con un ramo de flores, jamás imaginó que encontraría a su prometida agrediendo brutalmente a su abuela. Un terrible secreto estaba a punto de estallar.

La sombra del pasado regresa de la muerte

Sabrina se incorporó lentamente del suelo, limpiándose un hilo de sangre carmesí que brotaba de su labio partido. Lejos de mostrar miedo, sus ojos brillaron con una malevolencia pura que Ricardo jamás había visto en ella. Mientras tanto, Ricardo se arrodilló al lado de Clara, cuyo cuerpo temblaba sin control. Al intentar levantarla, descubrió que su abuela sostenía arrugado contra su pecho un documento de poder notarial absoluto.

Ricardo, hijo mío...
susurró la anciana con un hilo de voz quebrada.
No es solo ella... Tu hermano... Javier... Él está vivo... Todo esto es un plan de ellos dos...

Las palabras de su abuela cayeron como un mazazo en la mente de Ricardo. ¿Javier vivo? Su hermano mayor supuestamente había fallecido en un accidente automovilístico en Suiza dos años atrás. La familia había llorado su pérdida y pagado sus cuantiosas deudas póstumas. Todo había sido una farsa.

Descubrí a mi prometida atacando a mi abuela y desenterré un terrible secreto

Antes de que pudiera procesar la revelación, el sonido de unos pasos pesados resonó en el umbral. Un hombre de complexión fuerte y rostro demacrado por los excesos cruzó la puerta de la mansión. Llevaba una chaqueta de cuero desgastada y una mirada cargada de resentimiento. Era Javier. Pero no venía con la intención de abrazar a su hermano menor; en su mano derecha empuñaba una pistola negra equipada con un silenciador.

Vaya, hermanito, siempre tan oportuno e impulsivo
dijo Javier con una sonrisa gélida, apuntando directamente al pecho de Ricardo. Sabrina se acercó a él, rodeando su cintura con familiaridad y mirando a Ricardo con desprecio triunfante.
Tu abuela se resistía a firmar la transferencia de la herencia y de la mansión. Pero ahora que estás aquí, estoy seguro de que serás más cooperativo si quieres que la vieja viva un día más.
La tensión en el aire era insoportable; un solo movimiento en falso y el vestíbulo de travertino se teñiría de una tragedia irreparable.

La tensión en el aire era insoportable; un solo movimiento en falso y el vestíbulo de travertino se teñiría de una tragedia irreparable.