Mi esposo me arrojó por la borda y mi amiga cobró la traición
Traición bajo el sol de Mallorca
El sol del Mediterráneo brillaba con una intensidad casi cegadora, reflejándose como diamantes sobre las aguas turquesas que rodeaban las costas de Mallorca. A bordo del lujoso catamarán, el ambiente parecía sacado de una revista de alta sociedad. Claudia, luciendo un elegante vestido playero de color blanco que contrastaba con su cabello rubio, se apoyaba relajadamente contra la barandilla de la cubierta principal. Sentía la brisa marina acariciar su piel, ajena por completo a la tormenta de codicia y traición que se cernía sobre ella.
Detrás de ella, su esposo Marcos la observaba con una frialdad gélida. Vestido con un polo azul de cuello impecable, su apariencia de hombre de negocios exitoso ocultaba un alma corrupta por la ambición. Claudia acababa de recibir una inmensa herencia familiar, un patrimonio que Marcos codiciaba desde el primer día de su matrimonio. Sin previo aviso, Marcos se aproximó con sigilo. Con una violencia física inusitada y golpes rápidos de puro slapstick, la empujó brutalmente por encima del pasamanos de seguridad, enviando a su esposa directamente al abismo del océano.

"¡Por fin todo ese dinero será mío y de nadie más!", celebró Marcos en un murmullo cargado de veneno, alzando los puños victorioso.
Sin embargo, la celebración de Marcos fue sumamente efímera. Sara, la mejor amiga de Claudia, vestida con un caftán estampado en tonos pastel de caída ligera, había presenciado toda la escalofriante agresión desde la parte superior de la cubierta. Sin vacilar un instante, Sara corrió hacia el agresor con una determinación implacable. Antes de que Marcos pudiera reaccionar, Sara le asestó una ráfaga de golpes certeros, lo sujetó con firmeza del cuello de su polo azul y lo arrojó con una fuerza impresionante por la borda.
"¡Agh!", chilló Marcos desesperado mientras realizaba un patético mortal hacia atrás antes de impactar contra la superficie marina.
El silencio regresó momentáneamente al catamarán, roto únicamente por el chapoteo de los dos náufragos en las aguas profundas, marcando el inicio de una pesadilla que apenas comenzaba a revelarse en alta mar.
”Antes de que Marcos pudiera reaccionar, Sara le asestó una ráfaga de golpes certeros, lo sujetó con firmeza del cuello de su polo azul y…