Mi esposo me arrojó por la borda y mi amiga cobró la traición
Anteriormente: Durante un viaje en catamarán por Mallorca, Claudia fue traicionada de la peor manera por su esposo Marcos. Sin embargo, su mejor amiga Sara presenció todo y decidió tomar la justicia por su propia mano.
El complot de la cabina cerrada
Sara actuó con la velocidad de un rayo. Ignorando los gritos de auxilio de Marcos, lanzó el salvavidas circular hacia donde Claudia luchaba por mantenerse a flote. Con un esfuerzo sobrehumano, logró arrastrar a su amiga de vuelta a la seguridad de la cubierta de madera del catamarán. Claudia, empapada y temblando debido al shock emocional y al frío del agua profunda, apenas podía procesar que el hombre al que había amado durante cinco años acababa de intentar asesinarla a sangre fría.
Buscando refugio inmediato de la mirada del capitán del barco, las dos mujeres se encerraron apresuradamente en la cabina principal de la embarcación, asegurando la puerta con el pestillo metálico de emergencia. Fue en ese momento de extrema tensión cuando el teléfono móvil de Marcos, olvidado sobre la mesa de la cabina, comenzó a parpadear insistentemente con un nuevo mensaje de texto. Con manos temblorosas, Sara deslizó la pantalla descubriendo una realidad aún más siniestra que la agresión física.

"¿Ya se ha ahogado? El capitán sabe exactamente qué declarar para que parezca un accidente fortuito. Tu madrastra ya tiene listos los documentos de la herencia", leía el mensaje de texto enviado por un número desconocido.
El horror se duplicó en el rostro de Claudia al comprender que su propia madrastra y su esposo habían planeado minuciosamente su muerte para apoderarse de su herencia millonaria. De repente, el potente motor del catamarán comenzó a rugir con fuerza, iniciando una marcha rápida que dejaba a Marcos atrás, abandonado a su suerte en mitad del Mediterráneo. Segundos después, unos pasos pesados descendieron por la escalera de madera y alguien comenzó a forzar salvajemente la cerradura de la cabina.
"Señoras, no compliquen más las cosas. Abran la puerta de inmediato", ordenó la voz amenazante del capitán del barco desde el exterior de la cabina.
Atrapadas en medio de la inmensidad del océano, sin señal telefónica y con un asesino a sueldo intentando derribar la puerta de madera, Claudia y Sara sabían que su única opción para sobrevivir era luchar con todas sus fuerzas disponibles.
”Abran la puerta de inmediato", ordenó la voz amenazante del capitán del barco desde el exterior de la cabina.Atrapadas en medio de la inm…