Acorralada en la lavandería de la prisión, una reclusa encuentra una aliada inesperada.
Anteriormente: Laura pensaba que no sobreviviría a su primera semana en prisión tras ser traicionada. Sin embargo, en el rincón más oscuro de la lavandería, una protectora inesperada cambió su destino para siempre.
Una deuda del pasado
Tras el violento altercado en la lavandería, el silencio se apoderó de las duchas. Tania ayudó a Laura a ponerse en pie y la guio discretamente hacia un rincón apartado del patio, lejos de las miradas de los guardias corruptos. Laura, aún temblando y limpiándose los restos de polvo de los ojos, no entendía por qué la reclusa más respetada del módulo había arriesgado su posición por ella.
«¿Por qué lo has hecho?», preguntó Laura con un hilo de voz. «Aquí nadie ayuda a nadie sin pedir algo a cambio».
Tania la miró fijamente, con una expresión de profunda seriedad que contrastaba con su dura reputación. Se aseguró de que nadie las vigilara antes de hablar.

«Tú no te acuerdas de mí, Laura, pero yo nunca olvidaré tu nombre», confesó Tania en voz baja. «Hace cuatro años, mi hermana menor entró en urgencias tras un accidente grave. El médico de guardia quería darla por muerta para liberar espacio, pero tú te plantaste frente a él. Pasaste dos horas reanimándola hasta que su corazón volvió a latir. Le salvaste la vida».
Laura abrió los ojos de par en par, recordando vagamente aquella noche caótica en el hospital de Madrid, antes de que su vida fuera destruida por falsas acusaciones de negligencia médica.
La revelación de Tania no era una simple coincidencia. Con tono grave, le advirtió que el ataque de Beatriz no había sido un arrebato casual. El director de la clínica privada que había tendido la trampa a Laura para encubrir su propio fraude farmacéutico había pagado una fortuna desde el exterior. El objetivo era claro: eliminar a Laura antes de que se celebrara el juicio de apelación donde se presentarían nuevas pruebas de su inocencia.
La tensión aumentó cuando Tania confesó que el peligro era inminente. Uno de los guardias del turno nocturno había sido sobornado para dejar las celdas abiertas esa misma noche, facilitando un ataque mortal bajo la apariencia de una riña carcelaria.
”Uno de los guardias del turno nocturno había sido sobornado para dejar las celdas abiertas esa misma noche, facilitando un ataque mortal…