La caída desde el ático que reveló la traición más oscura de mi mejor amiga
Anteriormente: Lo que debía ser la noche más feliz de mi vida en un lujoso ático de Madrid se convirtió en una pesadilla cuando mi mejor amiga decidió borrarnos del mapa para siempre.
El amargo sabor de la supervivencia
La caída libre pareció durar una eternidad, un descenso silencioso donde la muerte parecía el único destino posible. Sin embargo, la arquitectura del moderno edificio les ofreció una milagrosa segunda oportunidad. Tres pisos más abajo, una enorme marquesina de lona reforzada y un conjunto de sofás de una terraza privada amortiguaron el impacto de ambos. El crujido de la estructura al romperse fue ensordecedor, pero salvó sus vidas. Claudia abrió los ojos, sintiendo un dolor agudo en las costillas y la sangre correr por su frente, mientras que Marcos yacía a pocos metros, quejándose de dolor con un brazo visiblemente fracturado.
Conscientes de que Sara no tardaría en bajar a confirmar sus muertes, Marcos arrastró a Claudia hacia una puerta de servicio que daba acceso a las entrañas del hotel. Se ocultaron en un estrecho pasillo iluminado por luces fluorescentes parpadeantes. Fue en ese instante de aparente tregua cuando Claudia, temblando de frío, logró sacar su teléfono para llamar a su tío Alberto, un inspector de policía de confianza. La respuesta que recibió, sin embargo, destruyó lo poco que le quedaba de cordura.

Claudia, tienes que salir de ahí inmediatamente y alejarte de Marcos,
susurró la voz temblorosa de su tío al otro lado de la línea. «Hemos interceptado los documentos de tu empresa. Tu prometido transfirió todas tus patentes a Sara hace dos horas. Si tú mueres, él hereda todo legalmente y se lo entrega a ella. Todo ha sido una trampa planificada por ambos». Claudia bajó lentamente el teléfono, sintiendo que el frío del pasillo se metía en sus huesos. Miró a Marcos. El hombre que acababa de saltar al vacío supuestamente para salvarla ahora se ponía de pie con una agilidad sospechosa para alguien con tantas heridas. Sus ojos, antes llenos de ternura, ahora reflejaban la frialdad de un depredador acorralado. Él se percató del cambio en el rostro de Claudia y comenzó a avanzar lentamente hacia ella, bloqueando la única salida del pasillo.
”Él se percató del cambio en el rostro de Claudia y comenzó a avanzar lentamente hacia ella, bloqueando la única salida del pasillo.