La capitana Sara arriesga todo para salvar a Claudia de las garras de su esposo
El ataque en la habitación 402
El olor a desinfectante y el zumbido constante de las máquinas de monitoreo apenas lograban calmar la tensión que se respiraba en el ambiente. En la cama del hospital, Claudia permanecía inmóvil, con el rostro pálido y un rígido collarín ortopédico que limitaba sus de por sí escasos movimientos. A su lado, la capitana Sara, vestida con su impecable uniforme azul de la Policía Nacional, le sostenía la mano con firmeza paternal.
«No te preocupes, Claudia. Estás bajo protección oficial. Tu esposo no volverá a tocarte», susurró Sara con tono decidido.
Sin embargo, las promesas de seguridad se desvanecieron en un instante. En el pasillo, un oficial del Grupo Especial de Operaciones (GEO) custodiaba la entrada, pero la desesperación de un hombre acorralado no conoce límites. Marcos, con el rostro desencajado por la ira y vistiendo una camiseta gris desgastada, apareció de la nada. Esquivando al oficial con un movimiento brusco y desesperado, irrumpió en la habitación como un torbellino de violencia.

Un rugido salvaje escapó de su garganta mientras se abalanzaba directamente sobre la cama, estirando sus manos huesudas para sujetar el cabello de Claudia. La joven ahogó un grito de terror, reviviendo en un segundo el pánico del accidente automovilístico del que milagrosamente había sobrevivido.
«¡Vas a pagar por lo que has hecho, traidora!», gritó Marcos fuera de sí.
Pero la capitana Sara no dudó. Con la rapidez de un rayo, la oficial se interpuso entre el agresor y la víctima. Sara lanzó dos puñetazos precisos al rostro de Marcos, seguidos de una contundente patada directa al pecho que lo hizo retroceder con violencia hacia el umbral de la puerta. El oficial del GEO, recuperando la posición, entró de inmediato para reducir al atacante en el suelo del pasillo, mientras Claudia se encogía en la cama, llorando desconsoladamente entre sus manos.
”El oficial del GEO, recuperando la posición, entró de inmediato para reducir al atacante en el suelo del pasillo, mientras Claudia se enc…