Venganza · Ficción breve

¡Casi arrolla a mi hijo y después se burla! pero su hijo me demostró de qué estaba hecho.

¡Casi arrolla a mi hijo y después se burla! pero su hijo me demostró de qué estaba hecho. — Parte 2
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Anteriormente: Un magnate arrogante casi atropella a un niño y se burla de él. Lo que el niño hizo después dejó al magnate temblando de miedo. La venganza tiene muchas caras.

La Llamada Inesperada

Kane, disfrutando de su poder momentáneo, decidió bajar la ventanilla tintada de su lado. Un gesto que pretendía ser intimidante, pero que solo reveló la crueldad en sus ojos. Su rostro, marcado por líneas de expresión que denotaban una vida de excesos y decisiones implacables, se retorció en una mueca de desagrado condescendiente.

"Y no te metas en la carretera, niño."

dijo, su voz teñida de un sarcasmo insensible. Mateo lo miró fijamente, sus pequeños puños apretados con tanta fuerza que los nudillos se volvieron blancos. El silencio del niño, en ese momento, era más elocuente que cualquier grito. Era un silencio cargado de una determinación que empezaba a inquietar al magnate. Pero Mateo, lejos de amedrentarse, sacó de su bolsillo un objeto que no encajaba con su apariencia infantil: un smartphone táctico, robusto y aparentemente resistente a cualquier maltrato. Sus dedos marcaron un número con una precisión y una calma escalofriantes. El contraste entre su edad y su temple era asombroso. Kane lo observaba, perplejo, su sonrisa burlona comenzando a desvanecerse, reemplazada por una ligera mueca de incredulidad.

¡Casi arrolla a mi hijo y después se burla! pero su hijo me demostró de qué estaba hecho.
"Papá, necesito ayuda. Estoy en Willow Road."

La voz de Mateo era serena, casi helada, un tono que no correspondía a un niño que acababa de sufrir un susto y una caída. Kane soltó una risa nerviosa, un sonido ahogado de arrogante desprecio. No entendía. No podía comprender que esa llamada no era una súplica de auxilio, sino una advertencia. Una declaración de intenciones. El guardaespaldas, hasta entonces inmóvil, pareció enderezarse sutilmente, su atención ahora enfocada en el niño y su extraña llamada. El ambiente, antes tenso por la arrogancia, se cargó de una nueva y ominosa expectativa.

”

El ambiente, antes tenso por la arrogancia, se cargó de una nueva y ominosa expectativa.