Segundas oportunidades · Historia

Defendí a una inocente en prisión y descubrí la verdad sobre mi propia condena

Defendí a una inocente en prisión y descubrí la verdad sobre mi propia condena — Parte 2
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Anteriormente: Tras salvar a una joven presa de una brutal agresión en el patio, Sara descubre que la chica tiene una conexión inesperada con el hombre que la traicionó y la envió a la cárcel.

El secreto tras los muros

El silencio que siguió a la caída de Begoña fue absoluto. Sara ayudó a Lucía a levantarse del suelo húmedo y la guio hacia las duchas comunes, el único lugar donde podían hablar con cierta privacidad. Lucía temblaba incontrolablemente, no solo por el agua fría, sino por el terror que le inspiraba el futuro inmediato. Sabía que desafiar a la líder del patio conllevaba un precio muy alto.

—No debiste intervenir, Sara —susurró Lucía, abrazándose a sí misma—. Begoña no se detendrá. Ahora vendrá a por las dos, y aquí dentro nadie nos protegerá.

Sara, mientras se desataba las vendas de las manos, la miró con serenidad. Había pasado los últimos dos años aceptando su destino con resignación, pero proteger a los indefensos era su verdadera naturaleza. Sin embargo, las siguientes palabras de la joven cambiaron el rumbo de su existencia para siempre.

Defendí a una inocente en prisión y descubrí la verdad sobre mi propia condena
—Ella no me atacó por una simple disputa de patio —confesó Lucía con lágrimas en los ojos—. Alguien le paga desde fuera para que me silencie antes de mi vista de apelación. Mi propio hermano, Esteban Torres, es un fiscal corrupto que me encerró para evitar que revelara sus negocios con las mafias locales.

Al escuchar ese nombre, el corazón de Sara dio un vuelco violento. Esteban Torres era el fiscal que había construido el caso falso en su contra, ignorando coartadas y fabricando pruebas para asegurar su condena y permitir que su antiguo socio se quedara con su gimnasio. La red de mentiras que la había sepultado en vida empezaba a desmoronarse ante sus ojos.

—Tengo las pruebas que demuestran su corrupción y tu inocencia, Sara —continuó la chica con desesperación—. Las escondí antes de que me arrestaran. Si salimos de aquí, podemos hundirlo.

Antes de que Sara pudiera asimilar la revelación, una alarma ensordecedora comenzó a sonar en todo el bloque. De repente, las luces principales se apagaron, sumergiendo las duchas en una penumbra rojiza alimentada por los generadores de emergencia. El eco de los gritos y las puertas metálicas golpeándose anunció que un motín provocado acababa de estallar en la prisión. Segundos después, la silueta de Begoña, armada con un afilado destornillador y acompañada por tres reclusas corpulentas, apareció en la entrada de las duchas, bloqueando la única salida.

Segundos después, la silueta de Begoña, armada con un afilado destornillador y acompañada por tres reclusas corpulentas, apareció en la e…