Defendió a una presa indefensa en el patio sin saber que cambiaría su destino
Anteriormente: Cuando Cristina defendió a Sara de la temible Begoña en el patio de la prisión, no imaginaba que detrás de esa injusticia se ocultaba una traición familiar que la liberaría para siempre.
Una verdad oculta tras las rejas
En la penumbra y el silencio de la enfermería, lejos de las miradas del patio, Sara temblaba mientras la enfermera de guardia terminaba de desinfectar sus heridas. Cuando se quedaron solas, la joven miró a Cristina con una mezcla de infinito agradecimiento y absoluto terror. Al fijar su vista en la placa de identificación de la camiseta de Cristina, los ojos de Sara se abrieron de par en par.
¿Tú eres Cristina? ¿La antigua vicepresidenta de la constructora?
Cristina asintió, sorprendida por el repentino reconocimiento. La joven comenzó a sollozar con desesperación, cubriéndose el rostro con las manos temblorosas. Lo que confesó a continuación dejó a Cristina petrificada, abriendo una vieja herida que creía imposible de sanar.

Yo era la secretaria de tu exmarido. Cristina, yo sé que eres inocente. Yo misma firmé, bajo amenazas de muerte, los documentos falsificados que te incriminaron en el desfalco millonario por el que fuiste condenada.
La revelación cayó como una losa. Cristina había pasado los últimos tres años en prisión por un delito que su propio exmarido había planeado meticulosamente para deshacerse de ella y quedarse con toda la fortuna familiar. Sara explicó que, para evitar que hablara, el propio exmarido se había encargado de incriminarla en un robo menor y encerrarla en el mismo penal.
Sin embargo, la conversación fue interrumpida de forma violenta. La puerta de la enfermería se abrió con un golpe seco, revelando al jefe de seguridad de la prisión, un hombre severo y de mirada turbia, flanqueado por dos guardias de aspecto intimidante. Su presencia allí no era casualidad.
Cristina, muévete. El director quiere verte en su despacho inmediatamente. Y tú, Sara, regresa a tu celda ahora mismo.
Al salir al pasillo, Cristina divisó a lo lejos a Begoña, quien la observaba con una sonrisa triunfante en el rostro. Fue en ese instante cuando la terrible verdad se hizo evidente: el jefe de seguridad estaba bajo el control financiero de su exmarido, y Begoña era la encargada de silenciarlas para siempre dentro de aquellos muros.
”Fue en ese instante cuando la terrible verdad se hizo evidente: el jefe de seguridad estaba bajo el control financiero de su exmarido, y…