Desafió al padre más poderoso para devolverle la ilusión a una joven olvidada
Anteriormente: Iván no buscaba provocar a Roberto, el hombre más influyente del pueblo. Solo quería que Mara, postrada en una silla de ruedas tras un trágico accidente, volviera a sentir la música y la libertad en su piel.
Un secreto del pasado sale a la luz
El contacto de sus manos desató una energía que ninguno de los presentes pudo ignorar. Con infinita ternura, Iván ayudó a Mara a incorporarse, sosteniendo su peso con firmeza y delicadeza, permitiendo que sus pies rozaran apenas el suelo de madera mientras comenzaban a girar al compás de la música. Por un momento, el mundo entero pareció desaparecer para Mara. Una sonrisa radiante, libre de la pesada sombra de la tristeza, iluminó su rostro. Estaba volando, sintiendo la libertad que creía perdida para siempre.
Sin embargo, el sueño se rompió abruptamente. Con un gesto de furia ciega, Roberto ordenó detener la música. Se abalanzó sobre ellos, apartando a Iván con un empujón violento que casi hace caer al joven. Los invitados contuvieron el aliento ante el violento estallido.

—¡Suficiente de esta farsa! —rugió Roberto, interponiéndose entre ambos—. No permitiré que te burles de nosotros.
—Solo estábamos bailando, señor. Ella tiene derecho a disfrutar de la vida —replicó Iván, tratando de mantener la compostura.
Roberto dio un paso hacia él y, con una voz cargada de un odio ancestral, le susurró al oído palabras que helaron la sangre de Iván:
—Sé exactamente quién eres, Iván. Sé que tu difunto padre fue el conductor negligente que causó el accidente de coche que dejó a mi hija postrada en esa silla hace tres años. No permitiré que un asesino se acerque a ella.
El salón quedó sumido en un silencio sepulcral. Mara ahogó un grito de dolor, mirando a Iván con los ojos llenos de lágrimas y desconcierto. Iván sintió que el suelo se abría bajo sus pies; su padre había fallecido en un accidente años atrás, pero la versión oficial siempre había sido que se trató de un trágico choque en solitario debido a un fallo mecánico.
Antes de que Iván pudiera asimilar la devastadora acusación, Roberto alzó la voz para que todos lo escucharan, ordenando a la seguridad que lo expulsaran del recinto mientras llamaba a la policía para presentar cargos por acoso. Arrastrado hacia la salida, Iván vio la mirada rota de Mara, atrapada una vez más en su prisión de oro.
”Arrastrado hacia la salida, Iván vio la mirada rota de Mara, atrapada una vez más en su prisión de oro.