Secretos de familia · Historia

El abrazo de un desconocido en el aeropuerto desenterró un peligroso secreto familiar

El abrazo de un desconocido en el aeropuerto desenterró un peligroso secreto familiar — Parte 2
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Anteriormente: Un encuentro fortuito en la terminal de Barajas desata una red de secretos y traiciones cuando Martín descubre que el chico que le pide ayuda está huyendo de su propio pasado.

El peso del pasado

Aquellas palabras cayeron sobre Martín como un balde de agua helada. Se apartó ligeramente para mirar al joven, cuyo rostro pálido confirmaba que no se trataba de una broma de mal gusto. ¿A él? ¿Por qué alguien lo seguiría a él, un simple ciudadano común? Volvió a mirar hacia el hombre del abrigo oscuro y, al fijarse en los detalles de su rostro bajo la luz mortecina del atardecer, un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Una cicatriz pálida cruzaba la mejilla izquierda de aquel hombre.

La memoria de Martín retrocedió diez años en un instante. Recordó la última conversación con su padre antes de su misteriosa desaparición. Su padre, con las manos temblorosas, le había entregado una foto borrosa de ese mismo hombre. «Si alguna vez ves a este hombre, Martín, huye. No intentes hablar con él, no hagas preguntas. Solo corre», le había advertido con gravedad. Desde entonces, la familia había asumido que su padre había huido por deudas, pero ahora la realidad cobraba un sentido completamente distinto.

El abrazo de un desconocido en el aeropuerto desenterró un peligroso secreto familiar

El joven, que se identificó rápidamente como Tobías, metió la mano en el bolsillo de su sudadera y le entregó un sobre arrugado y amarillento. Su voz era un hilo tenso:

Tu padre me dio esto antes de que lo atraparan hace dos días. Me dijo que te buscara, que tú sabrías qué hacer con la información. Pero Lucas me descubrió y me ha estado siguiendo desde que aterricé.

Martín guardó el sobre en el bolsillo interior de su chaqueta, sintiendo que pesaba una tonelada. Levantó la vista y vio que Lucas comenzaba a caminar lentamente hacia ellos, con una mano metida en el bolsillo del abrigo. La terminal de Barajas se había convertido en una ratonera. Intentando mantener la compostura, Martín tomó a Tobías por el hombro y comenzó a caminar rápidamente hacia el control de seguridad, esperando que la presencia de los guardias los protegiera.

Sin embargo, Lucas fue más rápido. Con un sutil gesto de su mano libre, alertó a dos hombres corpulentos que aparecieron de la nada, bloqueando el acceso a los arcos de seguridad. Estaban acorralados. Lucas se detuvo a tres metros de ellos, con una sonrisa fría que helaba la sangre, y sacó una vieja placa que Martín reconoció de inmediato: pertenecía a la antigua empresa de seguridad de su padre.

Lucas se detuvo a tres metros de ellos, con una sonrisa fría que helaba la sangre, y sacó una vieja placa que Martín reconoció de inmedia…