El abrazo de un extraño en el aeropuerto escondía una verdad devastadora
Anteriormente: Un encuentro fortuito en la terminal de Barajas desata una red de secretos familiares cuando un joven aterrorizado le revela a Martín que el peligro lo acecha a él.
El reencuentro con el pasado
Las palabras de Tobías cayeron como una losa sobre Martín. El aeropuerto, con su murmullo constante de voces y maletas rodando, pareció quedar en absoluto silencio. Víctor comenzó a caminar hacia ellos con una lentitud exasperante, disfrutando de cada segundo de la tortura psicológica. Su sonrisa fría confirmaba que el encuentro no era una coincidencia.
Martín se puso de pie lentamente, colocando a Tobías detrás de su cuerpo para protegerlo. El chico temblaba incontrolablemente. Martín no podía entender cómo Tobías, el hijo de su difunto hermano a quien había intentado mantener alejado de todo peligro, conocía a Víctor.

—Vaya, Martín. Diez años escondiéndote y resulta que tu propio guardián te entrega en bandeja de plata —dijo Víctor, deteniéndose a solo dos metros de distancia.
—Déjalo fuera de esto, Víctor. Él no tiene nada que ver con lo que pasó en el pasado —respondió Martín, tratando de mantener un tono de voz firme que ocultara el pánico que sentía por el muchacho.
Víctor soltó una carcajada que heló la sangre de Martín. Fue entonces cuando reveló la retorcida verdad. Tobías no había sido seguido por casualidad; Víctor lo había interceptado meses atrás, alimentándolo con mentiras sobre el paradero de su "tío desaparecido" y amenazando a su madre si no cooperaba para localizarlo. Tobías creía que estaba salvando a su familia al concertar este encuentro, sin saber que Víctor planeaba usarlos a ambos para recuperar unos documentos financieros que Martín había ocultado hace una década.
—Tienes exactamente cinco minutos para decirme dónde está la llave de la caja de seguridad, Martín. Si no, tu querido sobrino sufrirá un trágico accidente antes de que podáis pasar el control de seguridad —amenazó Víctor, deslizando sutilmente su mano derecha hacia el interior de su abrigo, donde se intuía la silueta de un arma.
Martín miró a su alrededor. Había guardios de seguridad a lo lejos, pero un solo movimiento en falso provocaría una tragedia en medio de la multitud. Tenía que pensar rápido.
”Había guardios de seguridad a lo lejos, pero un solo movimiento en falso provocaría una tragedia en medio de la multitud. Tenía que pensa…