Traición · Ficción breve

El arresto de mi prometido en la gran gala reveló su doble vida oculta

El arresto de mi prometido en la gran gala reveló su doble vida oculta — Parte 2
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Anteriormente: Durante la gala benéfica más elegante de Madrid, el apuesto Martín fue detenido por la policía ante la mirada atónita de su prometida Carlota y de Isabella, la mujer que guardaba su secreto más oscuro.

Secretos bajo la seda esmeralda

Con Martín fuera del salón, el caos se apoderó de la gala. Los murmullos corrían como la pólvora entre los invitados. Carlota, aún temblando, se reincorporó con la ayuda de sus allegados, pero su tristeza se transformó rápidamente en una ira gélida al cruzar su mirada con la de Isabella. Sin dudarlo, la heredera caminó con paso firme hacia la mujer del vestido plateado, ignorando las miradas curiosas que las rodeaban.

—Tú has tenido algo que ver con esto, ¿verdad? —siseó Carlota, con la voz temblando de rabia—. Martín me advirtió que estabas obsesionada con destruirnos, pero no pensé que llegarías tan lejos.

Isabella mantuvo la calma, aunque su corazón latía con fuerza. Sabía que Carlota ignoraba la verdadera naturaleza del hombre con el que pretendía casarse. Martín no era el empresario brillante que aparentaba, sino un estafador profesional que había utilizado las empresas de la familia de Isabella para blanquear capitales, y ahora planeaba hacer lo mismo con la fortuna de Carlota.

El arresto de mi prometido en la gran gala reveló su doble vida oculta
—No me culpes a mí de los pecados de tu prometido, Carlota —respondió Isabella en un susurro firme—. Deberías agradecer que la policía haya llegado antes de que firmaras el acuerdo prenupcial. Ese hombre que defiendes no solo me robó a mí, sino que usó mi nombre para falsificar firmas. Y adivina de dónde sacó el capital inicial para deslumbrar a tu padre.

Las palabras de Isabella cayeron como una losa sobre Carlota. La heredera dio un paso atrás, buscando en su bolso de noche un fajo de documentos que Martín le había pedido que guardara. Al abrirlos bajo la luz de los candelabros, descubrió horrorizada que las transferencias bancarias internacionales estaban a su propio nombre, no al de Martín. Él la había utilizado como un escudo legal. Si el negocio caía, Carlota iría a prisión en su lugar. La traición de Martín era doble, y el abismo se abría bajo sus pies.

La traición de Martín era doble, y el abismo se abría bajo sus pies.