Traición · Ficción breve

El ataque de mi ex en el hospital reveló el oscuro secreto de mi familia

El ataque de mi ex en el hospital reveló el oscuro secreto de mi familia — Parte 1
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El ataque en la habitación 304

El silencio de la planta de traumatología del Hospital Universitario de Madrid se vio interrumpido por el pitido constante de las máquinas. Claudia, una joven asturiana de cabello cobrizo, yacía en la cama articulada. Llevaba un collarín rígido que apenas le permitía mover la cabeza y un camisón azul claro que acentuaba su palidez. Sus ojos, fijos en la bandera de España que colgaba en el despacho contiguo visible a través de la mampara, reflejaban un terror profundo.

A su lado, la capitana Herrera, una experimentada oficial de la Policía Nacional vestida con su uniforme de gala negro y guantes blancos impecables, trataba de infundirle calma. Le acariciaba la mano con una ternura casi maternal, impropia de su riguroso cargo militar. «Todo ha pasado, Claudia. Estás bajo custodia policial. Nadie va a volver a tocarte», le susurraba con voz firme pero cálida.

El ataque de mi ex en el hospital reveló el oscuro secreto de mi familia

De repente, la paz se hizo añicos. Un estrépito en el pasillo precedió a la irrupción de un hombre fuera de sí. Era Lucas, el esposo de Claudia. Vestido con una camiseta gris marengo, se había zafado con violencia del agente del GEO que custodiaba la entrada.

«¡Argh! ¡No vas a escapar de mí!»

Rugió Lucas mientras se abalanzaba sobre la cama, estirando los brazos con saña hasta aferrar con fuerza el cabello pelirrojo de Claudia. La joven soltó un grito de puro dolor, sintiendo que la sutura de su cuello iba a desgarrarse.

La reacción de la capitana Herrera fue instantánea y letal. Con la agilidad de una pantera, se interposo entre el agresor y la víctima. Lanzó dos puñetazos rápidos que impactaron en la mandíbula de Lucas, seguidos de un grito de combate:

«¡Ja!»

Acompañando el grito, ejecutó una patada alta directa al pecho del atacante, lanzándolo hacia atrás contra la pared. El agente del GEO, recuperado del asombro, entró como un torbellino, inmovilizó a Lucas en el suelo y lo arrastró fuera de la habitación entre insultos. Claudia, temblando y con las manos en el rostro, se sumió en un llanto desconsolado.

Claudia, temblando y con las manos en el rostro, se sumió en un llanto desconsolado.