El cruel abandono de Cora en el páramo helado desata una verdad familiar devastadora
Anteriormente: Cora fue abandonada a su suerte en un páramo congelado por el hombre que consideraba su segundo padre. Lo que descubrió después cambió las reglas del juego para siempre.
La furia de un padre desesperado
El llanto de Alan no era de arrepentimiento. Con el teléfono móvil aún vibrando en su mano temblorosa, el anciano alzó la mirada hacia Cora. Sus ojos, antes calculadores, estaban inyectados en sangre y nublados por una locura homicida. Se acercó a ella con pasos lentos pero decididos, aplastando la escarcha bajo sus botas de cuero.
—¡Es por tu culpa! —bramó Alan, con la voz rota por la rabia y el dolor—. Si no hubieras metido las narices donde no debías, Mateo no habría huido a toda prisa. ¡Ha tenido un accidente en la autopista! ¡Mi hijo está muerto por tu culpa, maldita seas!
Cora retrocedió como pudo, arrastrando su cuerpo herido por la escarcha. El terror físico se mezcló con la incredulidad ante la noticia de la muerte de su esposo, pero el instinto de supervivencia fue más fuerte. Alan se agachó y recogió una piedra afilada del suelo, dispuesto a terminar el trabajo que su hijo había comenzado, disfrazando su asesinato como una consecuencia trágica de la hipotermia y la desorientación en el páramo.

—No puedes hacerme esto, Alan —consiguió articular Cora, con los dientes castañeteando por el frío extremo—. Si me pasa algo, todo saldrá a la luz inmediatamente. No soy tan estúpida como pensabais.
Alan se detuvo a un paso de ella, con la piedra en alto, mirándola con desprecio. Cora, reuniendo las últimas fuerzas que le quedaban en su cuerpo exhausto, continuó hablando en un susurro desesperado pero firme. Le reveló que, antes de que Mateo la arrastrara al coche, ella había programado un correo electrónico automático dirigido a la Fiscalía del Estado con todas las pruebas digitalizadas de las estafas millonarias de la empresa familiar. Si ella no cancelaba el envío antes de que cayera la noche, el imperio de Alan se derrumbaría por completo, y él terminaría sus días en prisión.
”Si ella no cancelaba el envío antes de que cayera la noche, el imperio de Alan se derrumbaría por completo, y él terminaría sus días en p…