El día que defendí a una inocente en prisión y descubrí una traición oculta
Anteriormente: Cuando Sara intervino para salvar a una joven reclusa de las garras de la temible Begoña, no imaginaba que ese acto de valentía desataría una peligrosa conspiración dentro de los muros de la prisión.
La conspiración tras las rejas
El silencio sepulcral que siguió a la derrota de Begoña marcó el inicio de una pesadilla mucho mayor para Sara. Tras asegurar que Lucía se encontraba a salvo en la enfermería, Sara regresó a su celda, sabiendo que la aparente calma del penal era solo el preludio de una tempestad. Sus sospechas se confirmaron esa misma noche, cuando el chirrido de los cerrojos rompió la quietud de la madrugada. No eran los guardias habituales de ronda, sino don Julián, el temido subdirector de la prisión, escoltado por dos de sus oficiales más leales y despiadados.
Con una sonrisa ladina y un tono de voz cargado de veneno, el subdirector se aproximó a la litera de Sara. La verdad oculta detrás de la agresión de la mañana comenzó a salir a la luz.

«Has cavado tu propia tumba, Sara», susurró don Julián. «Begoña solo cumplía mis órdenes. Esa mocosa que defendiste tiene algo que me pertenece, unos documentos que detallan mis negocios privados fuera de estos muros, y tú te has convertido en un obstáculo que debo eliminar».
Antes de que Sara pudiera defenderse, los guardias la inmovilizaron con violencia y la arrastraron por los oscuros pasillos del sótano hasta arrojarla a una celda de castigo subterránea, un calabozo húmedo y aislado del mundo exterior. Las horas transcurrieron en una oscuridad absoluta, hasta que el eco de unos pasos apresurados alertó a Sara. La puerta de metal se abrió lentamente para revelar, para su asombro, a Lucía. La joven vestía un uniforme de oficial que le quedaba holgado y sostenía un juego de llaves maestras con manos temblorosas.
«Sara, tenemos que huir ya mismo», murmuró Lucía con pánico. «He logrado abrir la oficina del subdirector y recuperar las pruebas de su red de extorsión, pero si nos descubren aquí, ninguna de las dos saldrá con vida de esta prisión».
”«He logrado abrir la oficina del subdirector y recuperar las pruebas de su red de extorsión, pero si nos descubren aquí, ninguna de las d…