El día que me defendí en prisión descubrí quién me había traicionado realmente
Anteriormente: Claudia pensó que sobrevivir en prisión sería su mayor reto, pero un violento enfrentamiento en el pabellón reveló una conspiración familiar mucho más oscura que la condena que cumplía injustamente.
La conspiración al descubierto
El efímero respeto que Claudia se ganó tras derribar a la matona del pabellón se transformó rápidamente en una trampa mortal. Al atardecer del día siguiente, dos guardias de comportamiento sospechoso la sacaron de su celda bajo el pretexto de una revisión rutinaria. Sin embargo, en lugar de llevarla a las oficinas de control, la empujaron hacia el interior de las duchas comunes, un espacio húmedo y apartado que a esa hora se encontraba completamente desierto.
Para su sorpresa, no la esperaba una Marta sedienta de venganza. En medio del vapor y las luces parpadeantes, se encontraba don Julián, el abogado de confianza de su familia, flanqueado por el subdirector del penal, quien mantenía una sonrisa cómplice mientras jugaba con sus llaves. Sobre un banco de piedra mojada descansaba un fajo de folios oficiales.

El abogado se acercó con paso lento, rompiendo el tenso silencio con una voz que goteaba veneno:
—Firma estos papeles, Claudia. Es una renuncia voluntaria e irrevocable a todos los bienes y fideicomisos de la familia. Tus padres fallecieron hace tres días en un accidente de tráfico. Ahora todo le pertenece a tu hermana Sofía.
El impacto de la noticia golpeó a Claudia como un mazo físico. Sus padres, las únicas personas que creían en su inocencia, habían muerto. Pero la revelación más dolorosa aún estaba por llegar. Cuando Claudia se negó en rotundo a firmar, el abogado soltó una carcajada fría, revelando que el fatal accidente de coche no había sido una casualidad de la carretera, sino un meticuloso plan orquestado por Sofía para heredar la totalidad de la fortuna familiar.
—Si firmas, te garantizamos protección absoluta aquí dentro —añadió el subdirector, dando un paso intimidante—. Si te niegas, Marta y sus chicas tienen vía libre para terminar el trabajo que empezaron ayer. Tú decides si sales de aquí en libertad condicional o en una bolsa de plástico.
Con un bolígrafo en la mano y las lágrimas congeladas por la rabia, Claudia comprendió que su propia hermana melliza la había incriminado, asesinado a sus padres y ahora planeaba su ejecución tras las rejas.
”Tú decides si sales de aquí en libertad condicional o en una bolsa de plástico.Con un bolígrafo en la mano y las lágrimas congeladas por…