El general vio el colgante del niño y detuvo el entrenamiento militar inmediatamente
Anteriormente: Un niño de nueve años es humillado en un campo de tiro, pero cuando revela un misterioso colgante militar, un general detiene todo al reconocer la verdad oculta tras su familia.
El secreto del traidor
El General Mendoza tomó el colgante metálico entre sus manos temblorosas. Al limpiar la suciedad de la superficie, sus ojos se abrieron con horror al reconocer el número de serie grabado. Pertenecía al Capitán Alejandro Torres, el soldado más valiente que había tenido bajo su mando, declarado muerto y acusado falsamente de traición hacía casi una década.
Chad, al ver la conmoción del General y temiendo perder su estatus en el club de tiro, intentó intervenir de inmediato para desviar la atención.

—Mi General, no pierda el tiempo con este mocoso de la calle. Seguramente robó esa chapa de algún cadáver o del almacén de suministros —dijo Chad con tono servil.
El General Mendoza se giró hacia él con una mirada tan gélida que hizo que Chad retrocediera dos pasos.
—Si vuelves a abrir la boca para insultar a este niño, te aseguro que pasarás el resto de tus días en una prisión militar por obstrucción —sentenció el General, silenciando a toda la multitud.
Mendoza se arrodilló frente a Leo, colocándole una mano protectora en el hombro.
—Hijo, dime la verdad. ¿Dónde está tu padre? —preguntó con infinita ternura.
—Está vivo, señor. Nos escondemos en la vieja cabaña del molino abandonado. Está muy enfermo y me dijo que solo mostrara esto si aparecía un hombre con estrellas en el pecho —confesó Leo en un susurro.
Al escuchar esto, el rostro de Chad se desfiguró por el pánico. Su propio tío, el Coronel Vargas, había sido el verdadero cerebro detrás de la traición que incriminó a Alejandro Torres para quedarse con el control de las operaciones de la base. Chad sabía que si el General encontraba a Alejandro vivo, todo su imperio familiar se derrumbaría. Mientras el General ordenaba a su escolta preparar los vehículos de inmediato, Chad retrocedió sigilosamente y sacó su teléfono móvil para enviar un mensaje desesperado a sus cómplices: "El chico sabe dónde está Torres. Hay que limpiar la cabaña antes de que llegue el General".
”Hay que limpiar la cabaña antes de que llegue el General".