El humilde chófer que regresó convertido en el verdadero dueño de la mansión
Anteriormente: Julián soportó durante años las humillaciones de Leonor. Pero cuando ella intentó echarlo de la fiesta acusándolo de ladrón delante de todos, la verdad sobre el Rolls-Royce salió a la luz.
Las máscaras caen ante la verdad
El murmullo entre los invitados se hizo ensordecedor. Los guardias de seguridad de la mansión acudieron rápidamente al llamado de Leonor, liderados por el sargento Mateo, un hombre que llevaba trabajando para la familia Aldama más de quince años y que conocía perfectamente el pasado de Julián.
—¡Llévenselo de aquí inmediatamente! —ordenó Leonor, cruzando los brazos con superioridad—. Es un simple muerto de hambre que ha venido a perturbar mi fiesta y a robar mi propiedad.
Sin embargo, Mateo no se movió. Miró a Julián, luego miró las llaves del Rolls-Royce y finalmente bajó la cabeza con respeto. Sabía algo que Leonor ignoraba por completo.

—Lo siento, señora Aldama —dijo Mateo con voz titubeante—, pero no puedo detener al señor Julián. Él está legalmente autorizado para estar aquí.
—¿De qué estás hablando, estúpido? —bramó Leonor, perdiendo los papeles—. ¡Esta es mi casa y yo te pago el sueldo! ¡Haz tu trabajo o estás despedido!
Julián dio un paso adelante, sacando un sobre de cuero del bolsillo interior de su elegante americana. Extrajo un documento oficial con el sello del registro de la propiedad y se lo extendió a Leonor, quien lo arrebató con violencia.
A medida que los ojos de Leonor recorrían las líneas del documento, el color de su rostro desapareció por completo. Sus labios comenzaron a temblar y la soberbia que la caracterizaba se desmoronó en un instante. El documento certificaba que la sociedad de inversiones de Julián había adquirido la totalidad de las deudas de la familia Aldama y, por ende, era el nuevo y único propietario de la mansión, los terrenos y todos los vehículos registrados a nombre de la familia, incluido el Rolls-Royce.
—No... esto es imposible. ¡Esto es una estafa! —susurró Leonor, buscando desesperadamente el apoyo de sus amigos, pero todos retrocedieron, dándole la espalda ante la inminente caída de su imperio.
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