Venganza · Ficción breve

El juez que arruinó a mi familia descubrió mi identidad por un tatuaje secreto

El juez que arruinó a mi familia descubrió mi identidad por un tatuaje secreto — Parte 1
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El eco de la justicia

El aire en la galería de tiro de Madrid era frío y denso, impregnado del penetrante olor a pólvora recién quemada y aceite de armas. Bajo las crudas luces fluorescentes, Elena se ajustaba los guantes tácticos con una calma que rozaba lo sobrenatural. A sus veintinueve años, con el cabello negro recogido en una coleta alta y una sudadera oscura, parecía una sombra silenciosa en un templo de metal y hormigón. Su mirada estaba fija en la diana situada al fondo del pasillo.

—Esta no es una clase para principiantes —advirtió el instructor principal, un hombre canoso que la observaba de reojo con escepticismo.

Elena no respondió. Se limitó a apretar el cierre de su guante derecho con un gesto frío y decidido. No necesitaba hablar; su preparación y su postura hablaban por ella. En ese instante, la megafonía del club privado anunció el inicio de la sesión de alta precisión: «El desafío final empieza ahora». La señal que había estado esperando durante más de una década.

El juez que arruinó a mi familia descubrió mi identidad por un tatuaje secreto

Con una fluidez asombrosa, Elena levantó el fusil de asalto, lo encajó en su hombro y disparó. Una ráfaga rápida, ensordecedora y perfectamente agrupada impactó en el centro absoluto del objetivo. Al otro lado de la mampara de cristal blindado, un hombre de avanzada edad observaba la escena con creciente asombro. Era el juez Tomás, un magistrado de renombre que vestía una elegante americana marrón. Su mirada de curiosidad se transformó en absoluto terror cuando la manga de Elena se deslizó, revelando un tatuaje de una estrella negra de cinco puntas en su muñeca.

—Esa marca... No puede ser —susurró Tomás, con la voz quebrada por un fantasma del pasado.

Elena bajó el arma lentamente, rodeada por una nube de humo gris, y sostuvo la mirada aterrorizada del juez a través del cristal. El juego de la verdad acababa de comenzar.

El juego de la verdad acababa de comenzar.