El misterio del reloj de brújula que desenterró un doloroso secreto familiar
Anteriormente: Francisca, una mujer de 75 años, sorprende a todos en un campo de tiro español, pero es su antiguo reloj de brújula lo que desata una tormenta de secretos familiares.
Secretos desenterrados bajo el sol
La tensión en el campo de tiro se volvió casi asfixiante. Francisca bajó el rifle con lentitud, sintiendo cómo el corazón le latía con fuerza contra las costillas. Aquel reloj de brújula había pertenecido a su padre, un relojero de renombre que había desaparecido misteriosamente durante los turbulentos años de la posguerra española. Para ella, era el único vínculo físico con un hombre al que apenas recordaba.
Este reloj perteneció a mi padre —respondió Francisca, manteniendo una fingida serenidad—. Es una reliquia familiar. ¿Por qué le afecta tanto?
José se pasó una mano temblorosa por el rostro, visiblemente alterado. Sacó de su bolsillo una cartera de cuero gastado y extrajo una fotografía antigua, en blanco y negro, protegida por un plástico amarillento. Con dedos temblorosos, se la extendió a Francisca.

Porque ese reloj fue diseñado por mi abuelo, Manuel —explicó José con amargura—. Él era un humilde inventor que fue traicionado por su socio durante la posguerra. Su socio le robó los diseños de un mecanismo de navegación revolucionario y lo denunció falsamente a las autoridades para quedarse con todo. Mi abuelo murió en prisión, y nuestra familia quedó en la miseria absoluta. Ese socio era tu padre, Francisca.
Francisca contempló la fotografía. En ella, dos hombres jóvenes aparecían abrazados sonriendo frente a un pequeño taller de relojería en Madrid. Uno de ellos, el abuelo de José, sostenía el plano de un mecanismo. El otro, su padre, llevaba el reloj de bronce en la muñeca. La acusación cayó sobre ella como un golpe físico.
Eso es mentira —reprochó ella, aunque la duda sembraba el caos en su mente—. Mi madre y yo pasamos hambre. Si mi padre hubiera robado una fortuna, no habríamos vivido en la pobreza absoluta.
Entonces uno de los dos nos ha estado mintiendo toda la vida —dijo José, con los ojos inyectados en sangre—. Y el secreto está dentro de ese reloj. Mi abuelo siempre dijo que los planos originales estaban ocultos en el compartimento secreto de la brújula. Si no lo abres ahora mismo, llamaré a la policía.
”Si no lo abres ahora mismo, llamaré a la policía.