Secretos de familia · Ficción breve

El misterio del reloj de brújula que desenterró un secreto familiar guardado por décadas

El misterio del reloj de brújula que desenterró un secreto familiar guardado por décadas — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Irene, una mujer de setenta y un años, muestra una puntería perfecta en un campo de tiro de Toledo, un misterioso reloj de brújula despierta un secreto que cambiará su vida.

Dos mundos colisionan

Irene sostuvo la mirada del desconocido sin mostrar un ápice de temor. La firmeza que había demostrado con el rifle seguía intacta en sus ojos templados. Se desabrochó lentamente los protectores auditivos y los colocó sobre la mesa de tiro antes de responder.

Este reloj perteneció a mi padre, Mateo Alarcón. Me lo entregó antes de partir en su última misión en el norte de África hace más de cincuenta años —explicó ella, midiendo cada palabra—. ¿Por qué te altera tanto un simple objeto de bronce?

Guillermo dio un paso atrás, como si las palabras de la anciana hubieran sido un segundo disparo directo al pecho. Sacó de su chaqueta táctica una cartera de cuero desgastado y, con dedos temblorosos, extrajo una fotografía en blanco y negro, protegida por un plástico transparente. Con un gesto brusco, la depositó sobre la mesa de madera, justo al lado del rifle.

El misterio del reloj de brújula que desenterró un secreto familiar guardado por décadas
Porque ese no es un simple objeto —dijo Guillermo, con la voz quebrada—. Ese reloj de brújula fue diseñado exclusivamente para los oficiales del cuerpo de operaciones especiales en la década de los sesenta. Solo se fabricaron tres unidades numeradas. Y la que pertenecía a mi abuelo, Manuel Valenzuela, desapareció con él cuando su embarcación se hundió frente a las costas de Cádiz en 1972.

Irene observó la fotografía. El hombre retratado tenía las mismas facciones que el padre que ella tanto había amado, pero la mujer que lo abrazaba no era su madre. El pánico comenzó a abrirse paso en el pecho de Irene. Las fechas coincidían con precisión milimétrica. ¿Había llevado su padre una doble vida, fingiendo su propia muerte para escapar de una familia y fundar otra bajo un nombre falso?

Mi abuela murió creyendo que su esposo se había ahogado en el mar —continuó Guillermo, con los puños cerrados—. Pasó su vida en la miseria, sacando adelante a sus hijos sola, mientras él… mientras él vivía una fantasía contigo en otra parte del país. Exijo ver el reverso de ese reloj ahora mismo.

Exijo ver el reverso de ese reloj ahora mismo.