Secretos de familia · Ficción breve

El misterio del reloj grabado que desenterró un doloroso secreto del pasado

El misterio del reloj grabado que desenterró un doloroso secreto del pasado — Parte 1
Imagen del vídeo original

El susurro del viento

El sol de Almería caía plomizo sobre el campo de tiro, levantando una neblina de calor que distorsionaba el horizonte. Helena, una mujer de sesenta y ocho años con la piel curtida por el viento del norte y el cabello gris recogido en una trenza impecable, sostenía su viejo rifle de cerrojo con la firmeza de quien ha pasado media vida en los bosques. A su lado, Martín, un joven instructor de tiro con un chaleco blanco demasiado limpio, la observaba con una mezcla de condescendencia y aburrimiento.

No quiero que ese rifle la haga caer hacia atrás, señora. Es un calibre fuerte para alguien de su edad.

Helena no se molestó en mirarlo. Sabía que la juventud suele confundir las canas con la debilidad. Se limitó a ajustar la mira telescópica, sintiendo el peso reconfortante del arma contra su hombro. El aire traía el aroma a tomillo seco y pólvora quemada. Cerró un ojo, concentrándose en la diana situada a trescientos metros de distancia, un punto casi invisible bajo el sol deslumbrante.

El misterio del reloj grabado que desenterró un doloroso secreto del pasado
El viento dice la verdad si sabes escucharlo.

Susurró la frase casi para sí misma, esperando el milisegundo exacto en que la ráfaga de aire del este amainara. Apreté el gatillo. El estampido resonó en el cañón del desierto, y un instante después, la diana metálica emitió un agudo tintineo. El proyectil había impactado exactamente en el centro, en el círculo rojo de la victoria. Martín se quedó mudo, con los ojos abiertos de par en par. Detrás de ellos, Arturo, el propietario del campo de tiro y un hombre de carácter sombrío, dio un paso adelante, atraído por la precisión del disparo. Fue en ese momento cuando Helena, al bajarse la manga de su chaqueta de caza para limpiarse el sudor, dejó al descubierto un viejo reloj de pulsera de acero. Al ver el grabado de un ancla en el reverso, el rostro de Arturo se descompuso por completo.

¿De dónde has sacado ese reloj? No debería existir aquí.

La pregunta de Arturo no fue una simple duda; fue una acusación temblorosa que rompió la calma del desierto.

No debería existir aquí.La pregunta de Arturo no fue una simple duda; fue una acusación temblorosa que rompió la calma del desierto.