El misterio del reloj militar: por qué el disparo de Marta desenterró el pasado
Anteriormente: Una tarde en un campo de tiro del desierto de Almería se convierte en un tenso enfrentamiento familiar cuando un viejo reloj revela un secreto que debió quedar enterrado hace décadas.
Las sombras de Cartagena
La tensión en el campo de tiro se volvió asfixiante. El rostro de Silas, habitualmente altivo y amenazador, se había tornado de un gris ceniciento. Fijaba su mirada en la muñeca de Marta como si el reloj fuera un artefacto explosivo a punto de estallar. Lucas, confundido por el repentino cambio de actitud del terrateniente que llevaba meses acosándolos para que abandonaran sus tierras, dio un paso al frente para interponerse entre ambos.
—¡Eh! Déjela en paz. Solo estábamos practicando —intervino Lucas, con los puños cerrados.
Marta, sin embargo, extendió un brazo con calma para detener a su nieto. Se puso de pie lentamente, sin apartar la mirada de los ojos desorbitados de Silas. La fragilidad que solía aparentar se desvaneció por completo, revelando una postura erguida y una determinación de hierro.

—Tranquilo, Lucas. Silas sabe perfectamente qué significa este reloj —dijo Marta con voz gélida—. Lo que no esperaba era volver a verlo después de treinta y cinco años, y mucho menos en la muñeca de la viuda del capitán que él mismo traicionó.
Silas retrocedió un paso más, chocando contra el capó de su todoterreno. El sudor frío comenzaba a correr por su frente. El ancla grabada en el reloj pertenecía a la mítica unidad "Sexto de Línea", un grupo de operaciones especiales de la marina española que fue disuelto en secreto tras el misterioso robo de un cargamento de oro en la base de Cartagena en 1989. Silas había sido el hombre que filtró la información a los contrabandistas, provocando la muerte de toda la tripulación, excepto de una persona que logró escapar con el diario de bitácora y el reloj del capitán.
—Tú... tú estabas allí —balbuceó Silas, buscando desesperadamente su teléfono móvil—. Pensé que el mar se había tragado a todos los supervivientes. Si revelas esto, nadie te creerá. La historia oficial dice que fue un accidente.
Marta acarició el borde metálico del reloj, con una sonrisa sombría que heló la sangre de Silas. La confrontación había dejado de ser una simple disputa por unas tierras en el desierto; se había convertido en un ajuste de cuentas pendiente con el pasado.
”La confrontación había dejado de ser una simple disputa por unas tierras en el desierto; se había convertido en un ajuste de cuentas pend…