El misterioso niño idéntico a mi hijo que desenterró el peor secreto de mi pasado
Anteriormente: Mientras paseaba con su hijo Julián por Madrid, Victoria se topó con un niño idéntico a él viviendo en la calle. Un viejo relicario familiar desataría una verdad oculta durante años.
El doloroso secreto del pasado
Sin dudarlo un segundo, Victoria tomó la mano fría del pequeño, que dijo llamarse Sergio, y junto a Julián subió al primer taxi que encontró. Su mente iba a mil por hora, reviviendo el dolor del día del parto. Recordó a Rodrigo, su manipulador exmarido, dándole la terrible noticia del fallecimiento del bebé con una frialdad que ahora cobraba un sentido siniestro. La dirección del taxi era clara: las oficinas de la corporación de Rodrigo en el paseo de la Castellana.
Al llegar, Victoria esquivó a la recepcionista con una determinación feroz y entró de golpe en el despacho presidencial. Rodrigo, impecablemente trajeado, se levantó de su asiento con el ceño fruncido, listo para reprenderla. Sin embargo, al ver a los dos niños pelirrojos idénticos parados uno al lado del otro, su rostro se descompuso por completo. La arrogancia del hombre de negocios se desvaneció, dejando paso a un pánico absoluto.

¿Qué significa esto, Rodrigo?, exigió Victoria con la voz rota por la rabia.
¿Por qué este niño tiene el relicario de mi abuela? ¡Dime la verdad ahora mismo!
Acorralado por la mirada de sus dos hijos y la furia de su exesposa, Rodrigo se derrumbó. Confesó que, cegado por el deseo de control y temiendo que Victoria lo abandonara, había pagado a un médico corrupto para simular la muerte de uno de los mellizos. Su plan era criarlo en secreto para asegurar su legado, pero sus negocios fracasaron años después. Sumido en la ruina y la depresión, entregó a Sergio a un familiar lejano que terminó abandonando al niño a su suerte en las calles.
Pero justo cuando Victoria creía haber escuchado lo peor, Rodrigo esbozó una sonrisa maliciosa y sacó un documento de su caja fuerte. Con un tono gélido, le mostró su propia firma en un papel de renuncia de derechos que ella había firmado bajo los efectos de la anestesia hospitalaria. «Si me denuncias, tú también irás a prisión por abandonar a tu propio hijo», siseó Rodrigo con maldad.
”«Si me denuncias, tú también irás a prisión por abandonar a tu propio hijo», siseó Rodrigo con maldad.