Secretos de familia · Historia

El oscuro plan de mi esposo para culparme de la caida de su madre

El oscuro plan de mi esposo para culparme de la caida de su madre — Parte 2
Imagen del vídeo original

Anteriormente: Tras ser acusada falsamente de provocar el terrible accidente de su suegra, Elena descubre una oscura conspiracion tejida por su propio esposo para quedarse con la herencia familiar a cualquier precio.

La trampa descubierta bajo la luna

El dolor físico de la bofetada no era nada comparado con la humillación y el desamparo que Elena sintió esa misma noche. Javier no solo la había golpeado, sino que la había expulsado de la casa con lo puesto, acusándola formalmente ante la policía y ante toda la familia de haber empujado a Doña Mercedes a propósito para acelerar el cobro de una supuesta herencia.

Sola en la fría habitación de un hostal de carretera, Elena no podía dormir. Sabía que Mercedes jamás habría resbalado de esa manera tan brusca; la anciana siempre era sumamente cautelosa al bajar aquellas escaleras que conocía de memoria. Decidida a limpiar su nombre y a proteger a la mujer que había sido como una madre para ella, Elena regresó al chalet bajo el amparo de la medianoche.

El oscuro plan de mi esposo para culparme de la caida de su madre

Se deslizó en silencio por el jardín lateral, esquivando las zonas iluminadas. Al llegar al patio de baldosas, ahora limpio de escombros, se arrodilló junto al escalón del accidente. Al encender la linterna de su teléfono móvil, descubrió algo espeluznante: la baldosa del borde estaba suelta y cubierta por una fina capa de vaselina industrial, colocada estratégicamente para provocar un resbalón fatal.

De repente, el sonido de unos pasos la obligó a esconderse tras los espesos arbustos de hortensias. Era Javier, que caminaba por el patio hablando por teléfono en voz alta, creyéndose completamente solo.

—Sí, el plan ha salido perfecto —decía Javier con una risa gélida—. La estúpida de Elena se ha llevado toda la culpa. Nadie sospecha que he estado debilitando a mi madre con pequeñas dosis en su medicación diaria. En cuanto firme el nuevo testamento en el hospital, todo será nuestro.

El corazón de Elena se detuvo. Javier no solo había provocado el accidente de su madre, sino que la estaba envenenando lentamente para quedarse con su fortuna, usándola a ella como el chivo expiatorio perfecto.

Javier no solo había provocado el accidente de su madre, sino que la estaba envenenando lentamente para quedarse con su fortuna, usándola…