Venganza · Historia

El pacto secreto de Lucía con una banda de moteros para recuperar su vida

El pacto secreto de Lucía con una banda de moteros para recuperar su vida — Parte 2
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Anteriormente: Lucía lo había perdido todo por culpa de un socio despiadado. Desesperada, decide acudir a Martín y su banda en una vieja cafetería de carretera para ejecutar un plan sin retorno.

La escalada en el almacén

El rugido ensordecedor de las motocicletas rompió el silencio de la noche mientras la comitiva se dirigía hacia el polígono industrial de las afueras. Lucía viajaba aferrada a la cintura de Martín, sintiendo la vibración del motor y la fría brisa nocturna en su rostro. Su destino era el almacén privado de Hugo, el hombre que mediante engaños y firmas falsificadas le había arrebatado el taller familiar, dejando a su padre enfermo y en la ruina absoluta.

Al llegar, el almacén estaba iluminado por unos focos halógenos que proyectaban sombras alargadas sobre el suelo de hormigón. Hugo, vestido con un traje caro que desentonaba con el entorno industrial, se encontraba junto a tres hombres de confianza de aspecto amenazante. Al ver aparecer la caravana de moteros, una mueca de desprecio se dibujó en su rostro.

El pacto secreto de Lucía con una banda de moteros para recuperar su vida
¿Qué pasa, Lucía? ¿Has tenido que buscar matones porque no puedes aceptar que perdiste el taller legalmente?

Martín apagó el motor de su máquina y se bajó con una lentitud calculada. Su sola presencia física infundía respeto, pero fue el sobre que extrajo de su chaqueta lo que congeló la sonrisa de Hugo. Se trataba de las copias de los contratos de exportación ilegal que Hugo realizaba utilizando el nombre del taller como tapadera.

Esto no es por el taller, Hugo. Esto es por la estafa que le hiciste a su padre y por los negocios que escondes aquí dentro.

La tensión alcanzó su punto álgido cuando los hombres de Hugo dieron un paso al frente con barras de hierro en las manos. En ese instante de máxima fricción, el chirrido de unos neumáticos anunció la llegada de Leo en su scooter. El joven, pálido y sudoroso, descendió del vehículo portando un ordenador portátil. Resultaba que Leo no era un simple empleado asustado, sino el hermano menor de uno de los moteros de Martín, infiltrado en el negocio de Hugo para vigilar sus movimientos.

Tengo las pruebas de la falsificación de firma en este disco duro, Martín. Lo he descargado todo antes de que borraran el servidor.

Lo he descargado todo antes de que borraran el servidor.