Traición · Ficción breve

Mi prometido me humilló por pobre en el altar sin saber quién era mi padre

Mi prometido me humilló por pobre en el altar sin saber quién era mi padre — Parte 2
Imagen del vídeo original

Anteriormente: Claudia pensó que Iván la amaba, pero en el altar él le confesó que solo la usaba por dinero. Lo que Iván no imaginaba es que el padre de Claudia era su implacable jefe.

La caída de una máscara de ambición

El silencio que se apoderó de la iglesia era tan denso que casi podía cortarse. Arturo rodeó a su hija con un brazo protector, permitiendo que ella se desahogara contra su pecho, mientras mantenía su mirada clavada en Iván. El joven analista, que hace un instante se sentía el rey del mundo, ahora temblaba como una hoja. El pánico dominaba cada una de sus facciones al comprender que la humilde muchacha a la que acababa de despreciar era la única heredera del hombre más poderoso de la corporación.

Señor... señor de la Vega, esto es un malentendido. Yo... yo amo a Claudia con todo mi corazón, solo estábamos bromeando

balbuceó Iván, intentando dar un paso adelante con las manos extendidas en un gesto de súplica desesperada.

Mi prometido me humilló por pobre en el altar sin saber quién era mi padre

Sin embargo, Arturo no se dejó engañar por su patética actuación. Con una calma glacial, el empresario sacó su teléfono móvil y realizó una llamada rápida.

Seguridad, procedan con la rescisión inmediata del contrato de Iván Castro. Y asegúrense de que el departamento legal presente la denuncia por fraude de inmediato

ordenó Arturo sin apartar los ojos de su examigo y empleado.

Iván sintió que el mundo se le venía abajo. No solo estaba perdiendo su empleo, sino que su reputación en el sector financiero quedaría completamente destruida. Desesperado, se arrodilló sobre el frío suelo de mármol de la iglesia, suplicando el perdón de Claudia.

¡Claudia, por favor! Intercede por mí. Cometí un error, estaba nervioso por la boda. ¡Tú sabes cuánto te amo!

gritaba Iván, con la voz quebrada por la desesperación. Pero las lágrimas de Claudia ya no eran de tristeza, sino de una profunda decepción y rabia al ver la verdadera y miserable naturaleza del hombre con el que casi se casa.

Pero las lágrimas de Claudia ya no eran de tristeza, sino de una profunda decepción y rabia al ver la verdadera y miserable naturaleza de…