Secretos de familia · Historia

El rescate de mi protector cuando mi esposo intentó destruirme en el castillo familiar

El rescate de mi protector cuando mi esposo intentó destruirme en el castillo familiar — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Maximiliano intentó agredirme en el patio del castillo para arrebatarme a mi futuro hijo, no esperaba que Abraham, el misterioso patriarca de la familia, apareciera para cambiar mi destino para siempre.

Maximiliano se levantó lentamente, limpiándose un hilo de sangre de la comisura de los labios. Sus ojos inyectados en sangre pasaron de la sorpresa a una furia incontrolable al ver a su propio abuelo protegiendo a la mujer que él acababa de agredir.

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—¿Qué haces aquí, viejo? —escupió Maximiliano, tratando de mantener la compostura—. Este es mi castillo y mis asuntos familiares no te conciernen. Camila violó nuestro acuerdo y pretendía huir con mi heredero.

El rescate de mi protector cuando mi esposo intentó destruirme en el castillo familiar

Abraham dio un paso al frente, interponiéndose como un escudo humano entre Camila y el agresor. Con una calma sepulcral, extrajo un sobre lacrado del bolsillo interior de su abrigo gris. Al ver el sello de la notaría real de Madrid, Sabrina dio un paso atrás, palideciendo instantáneamente.

—Te equivocas en todo, Maximiliano —sentenció Abraham con voz firme—. Este castillo nunca ha sido tuyo. He descubierto el desfalco que hiciste a las cuentas de la fundación familiar y cómo falsificaste las firmas de tu difunto padre para desheredar a Camila.

Camila escuchó las palabras del patriarca con el corazón en un puño. No solo había sido víctima de violencia física, sino de una conspiración financiera masiva diseñada por su propio esposo y Sabrina para despojarla de la herencia que legítimamente le correspondía a su hijo. Maximiliano, acorralado y consciente de que la cárcel era su destino inminente si esos documentos se hacían públicos, miró a Sabrina buscando apoyo, pero la mujer en el vestido dorado ya estaba retrocediendo hacia la salida, dispuesta a salvar su propio pellejo antes de que el barco se hundiera por completo.

Maximiliano, acorralado y consciente de que la cárcel era su destino inminente si esos documentos se hacían públicos, miró a Sabrina busc…