Secretos de familia · Historia

El rey descubrió la marca de su hijo perdido en la arena del coliseo

El rey descubrió la marca de su hijo perdido en la arena del coliseo — Parte 2
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Anteriormente: Natan entró a la arena para enfrentarse a una bestia mortal por una recompensa de oro, pero un secreto grabado en su piel detuvo el corazón del mismísimo rey.

La conspiración en la corte

La orden del monarca fue inmediata y tajante. Los guardias reales intervinieron antes de que la bestia de piedra pudiera alcanzar al joven, reduciendo a la criatura con pesadas redes y cadenas de hierro. Natan fue levantado de la arena y conducido a toda prisa hacia el interior de la fortaleza real, lejos de las miradas curiosas del pueblo que murmuraba sin comprender lo sucedido.

En el gran salón del trono, rodeado de tapices antiguos y antorchas encendidas, el rey Roberto esperaba impaciente. Al ver entrar a Natan, el soberano se acercó con pasos vacilantes y apartó con cuidado el cabello del joven para examinar la marca. Sus ojos se llenaron de lágrimas al confirmar lo que su corazón ya sabía: la cicatriz tenía la forma exacta del emblema de la dinastía real, una marca de nacimiento que solo poseía su primogénito, a quien creía muerto en el trágico incendio del palacio quince años atrás.

El rey descubrió la marca de su hijo perdido en la arena del coliseo

Sin embargo, la revelación no fue del agrado de todos. El consejero real, don Álvaro, y el propio Flavius entraron al salón con el rostro pálido y la mirada cargada de hostilidad. Álvaro se arrodilló ante el rey e intentó sembrar la duda en su mente:

Majestad, os ruego que no os dejéis engañar por este impostor. Es un truco de los rebeldes para desestabilizar el reino con falsas esperanzas. El príncipe falleció en el fuego, todos fuimos testigos de la tragedia.

Natan, al escuchar la voz de Álvaro y ver el amuleto que Flavius ocultaba apresuradamente en su cinturón, sintió un fogonazo de memoria en su mente. El calor de las antorchas y el olor a humo despertaron un recuerdo bloqueado por el trauma de su infancia. No había sido un accidente. Aquellos dos hombres habían estado presentes la noche en que el palacio ardió, y fueron ellos quienes provocaron el desastre para usurpar el trono.

Aquellos dos hombres habían estado presentes la noche en que el palacio ardió, y fueron ellos quienes provocaron el desastre para usurpar…