El secreto oculto tras la melodía que unió a dos familias enemigas en Andalucía
Anteriormente: Cuando Paula aceptó el desafío de cantar frente a toda la plaza, jamás imaginó que aquella vieja canción de cuna despertaría un oscuro secreto familiar enterrado durante décadas.
El secreto bajo llave
La tensión se trasladó de inmediato al imponente despacho de madera noble de la casa principal. Diego arrastró a Paula hacia el interior, cerrando la puerta tras de sí con un golpe seco. Don Manuel entró poco después, arrastrando los pies como si cargara con el peso de una condena largamente aplazada. El joven heredero no apartaba los ojos de Paula, con el pecho agitado por una mezcla de rabia y asombro.
—¿De dónde has sacado esa melodía? —exigió Diego, con una intensidad que rozaba la desesperación—. Esa canción solo existía en un diario privado de mi familia. Nadie fuera de este apellido debería conocerla.
Paula se cruzó de brazos, intentando ocultar su temblor.

—Me la enseñó mi madre —respondió con firmeza—. Era la nana que me cantaba cada noche antes de dormir en nuestra cabaña. Me dijo que era un regalo de mi verdadero padre, un hombre del que nunca quiso hablarme.
Un gemido ahogado escapó de los labios de Don Manuel, quien se desplomó sobre su sillón de cuero. Diego, intuyendo que su padre ocultaba algo terrible, caminó hacia la caja fuerte empotrada en la pared de roble. Con dedos temblorosos, extrajo un viejo manuscrito musical y una fotografía envejecida. Al compararla con el rostro de Paula y el medallón que llevaba al cuello, la verdad cayó sobre ellos como una losa de granito.
La melodía pertenecía a Carlos Alvear, el hermano menor de Don Manuel, quien supuestamente había fallecido en un trágico accidente hacía veinticinco años sin dejar descendencia. Sin embargo, la realidad era mucho más oscura. Don Manuel, consumido por la codicia, había desterrado a la madre de Paula al enterarse de que estaba embarazada de Carlos, amenazándola con la ruina y la muerte si alguna vez reclamaba el derecho de su hija sobre la herencia legítima de la mitad de las tierras.
”Don Manuel, consumido por la codicia, había desterrado a la madre de Paula al enterarse de que estaba embarazada de Carlos, amenazándola…