El misterio de la moneda de plata que salvó a un niño inocente
Anteriormente: Un niño aterrorizado entra en un bar de moteros buscando refugio. Al mostrar una vieja moneda de plata, el líder de la banda descubre un secreto del pasado que lo cambia todo.
Un pacto sellado con sangre
La moneda que el pequeño, cuyo nombre era Leo, había puesto sobre la mesa de madera astillada no era un objeto cualquiera. Era un marcador de compromiso inquebrantable, un pacto de sangre que Mateo había firmado quince años atrás con el hombre más peligroso y respetado del submundo criminal. Aquella moneda significaba que Mateo le debía su vida al padre de Leo, y ahora la deuda debía ser pagada.
Antes de que Mateo pudiera interrogar al niño sobre el paradero de su padre, el rugido de varios motores interrumpió el silencio del páramo. Tres camionetas blindadas de color negro se estacionaron ruidosamente frente al local. De ellas descendieron hombres armados, vestidos con trajes impecables y rostros inexpresivos. El líder del grupo, un hombre frío con una cicatriz en el ojo, entró al bar sosteniendo un arma con silenciador.

—Entréganos al chico, Mateo. Esto no es un asunto de tu club. El padre del niño cometió un grave error y su linaje debe terminar hoy —sentenció el hombre de negro con una voz desprovista de toda emoción.
Los moteros del bar se pusieron de pie de inmediato, desenfundando sus armas y apuntando a los intrusos. Leo se encogió detrás de la enorme espalda de Mateo, buscando desesperadamente protección. La tensión en el ambiente era insoportable; un solo movimiento en falso desataría una masacre en el bar.
Mateo miró la moneda de plata sobre la mesa y luego al asustado niño. Sabía que enfrentarse a esta organización significaba declarar una guerra que probablemente no ganaría. Sin embargo, un juramento de los Lobos de Acero era sagrado, y el honor valía más que la propia vida.
—Este niño está bajo mi protección ahora —declaró Mateo, su voz resonando como el trueno—. Si quieren llevárselo, tendrán que pasar por encima de todos nosotros.
”Si quieren llevárselo, tendrán que pasar por encima de todos nosotros.