El secreto del despacho de mi padre que destruyó los planes de mi madrastra
Anteriormente: Emma regresó a la mansión de su padre buscando pruebas contra su fría madrastra. Lo que no esperaba era que un secreto del pasado cambiaría el destino de toda su familia para siempre.
La carpeta roja y el oscuro pasado
La orden de Roberto resonó en las paredes del vestíbulo como un disparo. Victoria, cuya seguridad parecía inquebrantable, parpadeó con desconcierto por una fracción de segundo, aunque rápidamente recuperó su máscara de sofisticación. Sin embargo, el sutil temblor en la mano que sostenía la copa de vino no pasó desapercibido para Emma.
Sin mediar palabra, Roberto le indicó a su hija con un gesto firme que lo siguiera. Ambos subieron la gran escalera, dejando atrás a una Victoria que ahora observaba la escena con una creciente hostilidad oculta tras sus ojos oscuros. Una vez dentro del despacho privado, un espacio revestido de roble y repleto de libros antiguos, Roberto cerró la puerta de doble hoja y echó el cerrojo.

Emma aguardaba lo peor. Esperaba reproches, gritos o la fría indiferencia a la que se había acostumbrado tras ser falsamente acusada de robo por su madrastra. Pero lo que hizo su padre la dejó sin palabras. Roberto se acercó a su escritorio, abrió un compartimento secreto y extrajo una carpeta de color rojo intenso.
—Nunca creí que fueras una ladrona, mi niña —confesó Roberto, con una voz cargada de un cansancio profundo—. Pero necesitaba que Victoria se sintiera segura para poder desenmascararla por completo. Lo que hay aquí dentro va mucho más allá del dinero que ha estado desviando de nuestras cuentas.
Con manos temblorosas, Emma abrió la carpeta. Los primeros documentos revelaban transferencias millonarias a cuentas extranjeras, pero las páginas siguientes contenían algo mucho más siniestro. Eran historiales médicos de hacía quince años, firmados por una enfermera llamada Victoria Castro, el apellido de soltera de su madrastra. El nombre del paciente era el de su propia madre, quien supuestamente había fallecido por una enfermedad natural.
Emma sintió que el aire le faltaba en los pulmones. Las pruebas sugerían que Victoria no había llegado a sus vidas por casualidad, sino que había planeado su entrada desde el lecho de muerte de su madre.
”Las pruebas sugerían que Victoria no había llegado a sus vidas por casualidad, sino que había planeado su entrada desde el lecho de muert…