Secretos de familia · Historia

El misterio del parche de lobo que salvó a Lucía de una mentira de años

El misterio del parche de lobo que salvó a Lucía de una mentira de años — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Lucía vio el parche de lobo en el chaleco de aquel desconocido en la cafetería de carretera, supo que su vida estaba a punto de cambiar para siempre.

El peso de las mentiras del pasado

Al escuchar el nombre de Rosa, los ojos de Martín se encendieron con una mezcla de dolor antiguo y furia renovada. Rubén, al notar que la situación se le escapaba de las manos, dio un paso adelante, intentando agarrar a Lucía del brazo. Sin embargo, Martín se puso de pie con la lentitud y la firmeza de una montaña. Su imponente figura eclipsó por completo la luz que entraba por el ventanal de la cafetería.

—Da un paso atrás, amigo —advirtió Martín, con un tono que no admitía réplicas—. No querrás averiguar qué pasa si me enfado.

Rubén retrocedió, pero su rostro se desfiguró por la rabia. Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta, insinuando una amenaza oculta.

El misterio del parche de lobo que salvó a Lucía de una mentira de años
—No sabes en lo que te estás metiendo, motero —siseó Rubén—. Tengo los papeles legales de su tutela. Su madre murió hace una semana y yo soy su único tutor legal. Esta niñata viene conmigo, quieras o no.

Lucía se aferró con fuerza al chaleco de Martín, temblando al recordar las llamadas misteriosas que le había escuchado hacer a Rubén durante el viaje, hablando de vender las propiedades de su madre y de "deshacerse" de ella una vez que firmara los documentos sucesorios.

—Él miente —sollozó Lucía—. Le escuché decir que se desharía de mí. ¡Tiene miedo de que descubra la verdad!

Martín miró fijamente a Rubén y, de repente, una de sus manos se cerró en un puño firme. Recordó los rostros de los hombres que habían acosado a Rosa en su juventud, buscando arrebatarle su patrimonio.

—Sé exactamente quién eres, Rubén —dijo Martín con desprecio—. Eres el tipo que intentó estafar a Rosa hace años. Pero hoy se te ha acabado la suerte.

Con una mano firme, Martín sacó su teléfono y marcó un número de la policía local, manteniendo la vista fija en el impostor, quien comenzó a mirar nervioso hacia la salida.

Con una mano firme, Martín sacó su teléfono y marcó un número de la policía local, manteniendo la vista fija en el impostor, quien comenz…