Secretos de familia · Historia

El secreto del parche de lobo que cambió el destino de Clara para siempre

El secreto del parche de lobo que cambió el destino de Clara para siempre — Parte 2
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Anteriormente: Clara huye de un hombre peligroso que finge ser su padre. Al ver un parche de lobo en la chaqueta de un desconocido, recuerda la advertencia de su madre y arriesga todo.

Verdades que duelen

El nombre de Rosa cayó como una bomba en la pequeña cafetería. El rostro rudo de Dean se descompuso por un instante, mostrando un dolor tan profundo que parecía haber estado guardado durante años. Miró a Clara a los ojos y reconoció en ellos la misma mirada esmeralda de la mujer que había amado y perdido hacía tanto tiempo. Sergio, al darse cuenta de que la situación se le escapaba de las manos, metió la mano derecha bajo su chaqueta utilitaria, revelando el contorno inconfundible de una pistola.

—No sé qué te habrá contado esta niñata, pero te sugiero que te apartes —siseó Sergio, con una calma fría y peligrosa—. Ella viene conmigo. Tenemos un viaje largo que terminar.

Dean se levantó lentamente de la cabina de vinilo rojo. Su imponente estatura obligó a Sergio a dar un paso atrás, aunque mantuvo su mano sobre el arma oculta. El camarero, presintiendo la violencia inminente, se agachó detrás de la barra de metal, mientras los pocos clientes del local contenían la respiración.

El secreto del parche de lobo que cambió el destino de Clara para siempre
—He pasado quince años buscando a la hija de Rosa —declaró Dean, con una voz que resonó como un trueno en el espacio cerrado—. Quince años creyendo que habíais muerto en aquel incendio que tú mismo provocaste, Sergio.

Clara ahogó un grito detrás de la amplia espalda de Dean. Las piezas del rompecabezas finalmente encajaban en su mente. Sergio no era su salvador, sino el monstruo que había destruido a su verdadera familia para quedarse con ella como un trofeo de su obsesión enfermiza.

—¡Ella es mía! —gritó Sergio, perdiendo el control y sacando el arma por completo—. ¡Yo la crié! ¡Yo soy su padre ahora! ¡Apártate o te juro que os mato a los dos aquí mismo!

El peligro era extremo. Sergio apuntaba directamente al pecho de Dean, con el dedo temblando sobre el gatillo. Clara sabía que un solo movimiento en falso desataría una tragedia. Sin embargo, Dean no mostró ni un ápice de miedo; sus ojos reflejaban una determinación inquebrantable nacida del amor y la culpa de tantos años de ausencia.

Sin embargo, Dean no mostró ni un ápice de miedo; sus ojos reflejaban una determinación inquebrantable nacida del amor y la culpa de tant…