Secretos de familia · Historia

El secreto del viejo general que cambió el destino de una recluta rechazada

El secreto del viejo general que cambió el destino de una recluta rechazada — Parte 2
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Anteriormente: Sara demostró su valía en el campo de tiro con un rifle roto, pero el verdadero misterio comenzó cuando alzó una vieja insignia de plata hacia la torre de control.

El secreto del general

El General Maier sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies. Aquella insignia de plata no era un objeto cualquiera; era el distintivo de la unidad de operaciones especiales que él mismo había liderado hacía veinte años en una fatídica misión en la frontera. Una misión de la que solo él había regresado con vida, reclamando toda la gloria, los ascensos y las medallas que pavimentaron su camino hasta la cima del ejército. Pero la verdad oculta tras esa medalla era mucho más oscura de lo que nadie imaginaba.

Maier bajó las escaleras de la torre de control a una velocidad impropia de su rango, empujando a los oficiales que intentaban escoltarlo. Al llegar al patio, el sargento y Martín ya rodeaban a Sara, exigiéndole que entregara el arma y se identificara adecuadamente. Martín, ansioso por quedar bien, intentó sujetarla del brazo.

El secreto del viejo general que cambió el destino de una recluta rechazada
¡Atrás! ¡Nadie la toca!

Ordenó el General Maier con una voz que tronó por encima del viento del desierto. Los soldados dieron un paso atrás, estupefactos por la reacción de su superior. El general se detuvo a escasos centímetros de Sara, contemplando la insignia de plata con manos temblorosas. El parecido físico de la joven con su antiguo compañero de armas, el Capitán Alejandro Torres, era innegable. Las pecas, la mirada desafiante, la impecable técnica de tiro... todo encajaba de manera aterradora.

Maier ordenó que desalojaran el patio de inmediato y llevó a Sara a su despacho privado en el edificio de comandancia. Una vez a puerta cerrada, el oficial de cabello plateado intentó recuperar su fachada de autoridad, pero el temblor de sus manos lo delataba.

¿Quién eres realmente y cómo has conseguido esa insignia?

Preguntó Maier, tratando de mantener un tono amenazante. Sara dio un paso al frente, colocó la insignia sobre el escritorio de roble y lo miró fijamente, con una mezcla de desprecio y justicia en sus ojos claros.

Soy Sara Torres, la hija del hombre que usted abandonó a su suerte en la emboscada de los valles del norte para poder regresar como un héroe.

Sara dio un paso al frente, colocó la insignia sobre el escritorio de roble y lo miró fijamente, con una mezcla de desprecio y justicia e…