Secretos de familia · Historia

El secreto oculto tras la melodía que cambió el destino de Nora para siempre

El secreto oculto tras la melodía que cambió el destino de Nora para siempre — Parte 2
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Anteriormente: Nora cantó una melodía prohibida frente a cientos de personas en la finca. No imaginaba que esa simple canción de cuna despertaría un oscuro secreto familiar que Gael intentaba ocultar.

La tensión se trasladó del tentadero al imponente patio de columnas de la casona familiar. Gael arrastró a Nora del brazo, ignorando las protestas de la joven, mientras su hermano menor, Mateo, los seguía de cerca con el rostro pálido y la mirada gacha. Los retratos de los antepasados de los Alarcón parecían juzgarlos desde las paredes de piedra labrada.

Secretos bajo llave

Gael soltó a Nora y la acorraló contra una columna, con la respiración agitada y la mirada cargada de una furia que ella no lograba comprender.

El secreto oculto tras la melodía que cambió el destino de Nora para siempre
—Esa melodía... esa maldita canción solo la cantaba una persona en esta casa —siseó Gael, con los puños apretados—. Mi tía Leonor, la mujer que huyó de aquí hace veinte años tras robar la fortuna familiar. ¿De dónde la has sacado?
—Mi madre se llamaba Leonor... —susurró Nora, con lágrimas en los ojos—. Ella me la cantaba antes de morir cuando yo era una niña. No sé nada de ninguna fortuna.

Antes de que Gael pudiera responder, el bastón de don Alejandro, el patriarca de la familia, resonó contra las baldosas. El anciano entró al patio con paso firme, pero al ver a Nora de cerca, su semblante se desmoronó. Sus ojos se fijaron en el relicario de plata que colgaba del cuello de la joven. Sin pedir permiso, el viejo se lo arrancó de un tirón y lo abrió. La fotografía en su interior mostraba a una joven Leonor sonriente, sosteniendo a un bebé.

—¡Fuera de mi propiedad! —rugió don Alejandro, con una frialdad que asustó a los presentes—. ¡Llamad a los capataces! Esta impostora ha venido a destruirnos con mentiras. ¡No permitas que te engañe, Gael!

Mateo dio un paso al frente, con la voz quebrada por la culpa que ya no podía contener.

—Padre, basta ya de mentiras —dijo Mateo, mirando a su hermano—. Tú sabes perfectamente que Leonor no robó nada. Ella huyó para salvar a su hija... para salvar a Nora de ti.

Ella huyó para salvar a su hija... para salvar a Nora de ti.